LA DERMATOSCOPIA DIGITAL CUMPLE SUS OBJETIVOS EN EL DIAGNÓSTICO PRECOZ DEL MELANOMA


La dermatoscopia se introdujo en la práctica clínica a principios de la década de 1990. Aunque sus fundamentos teóricos y técnicos son anteriores a esta fecha, fue hace algo más de 20 años cuando se comenzaron a fabricar y comercializar dermatoscopios de mano, fáciles de transportar y manejar, y con alta calidad de imagen.
Pronto aparecieron también equipos adaptados para efectuar fotografía dermatoscópica, como el equipo Heyne Dermaphot acoplado a una cámara analógica Minolta (Fig. 1). Las fotos eran de excelente calidad e ilustran las ediciones iniciales de algunos Atlas clásicos dentro del mundo de la dermatoscopia, como la primera edición del “Stolz” en 1993, o del “Menzies” en 1996. Pero estas fotos exigían “revelado” y no eran útiles para la comparación de imágenes en tiempo real en el seguimiento de un paciente. En sus inicios, el examen con dermatoscopia pretendía que el dermatólogo examinara con un dermatoscopio manual una lesión pigmentada dudosa e intentara establecer con mayor precisión de la que se podía lograr a simple vista si esa lesión era o no melanocítica, y si era melanocítica definir si se trataba de un lunar benigno o de un melanoma. A lo largo de la pasada década se publicaron múltiples estudios y varios metaanálisis que demostraban que la dermatoscopia aumentaba nuestra precisión diagnóstica en la evaluación de lunares y melanomas.



Pero la “revolución” para el seguimiento de pacientes con múltiples lunares atípicos y mayor riesgo de melanoma se produjo de la mano de los avances en equipos informáticos y de la irrupción de la fotografía digital. Esto permitió que a finales de los años 90 surgieran los primeros equipos de dermatoscopia digital (Fig. 2), con versiones actualmente muy mejoradas, como el equipo de alta definición cuya imagen encabeza este post, disponible en nuestra consulta. Su objetivo es facilitar la captura y almacenamiento de forma ordenada de imágenes dermatoscópicas de lunares atípicos en pacientes con múltiples lunares, facilitando la comparación en tiempo real de esas imágenes con las obtenidas durante el seguimiento posterior de los pacientes. Se trata de “monitorizar” la evolución de los lunares más atípicos (Fig. 3a-c), asumiendo que ello facilitará la detección muy precoz de algunos melanomas en base a los cambios estructurales que se podrían detectar con dermatoscopia digital y no serían aún patentes a simple vista. A su vez, se pretende reducir la extirpación innecesaria de lunares atípicos benignos, ya que éstos suelen mostrarse estables durante su seguimiento con dermatoscopia digital, o cambian sin ganar atipia.



A lo largo de los últimos 10 años diferentes grupos con experiencia en el seguimiento con dermatoscopia digital de pacientes con múltiples lunares atípicos u otros factores de riesgo para melanoma han ido publicando sus resultados, mostrando en general que la dermatoscopia digital facilitaba la detección de melanomas más incipientes y con mejor pronóstico, y reducía la extirpación innecesaria de lunares benignos. Pero a menudo los resultados de un grupo de trabajo durante la puesta a punto de una técnica o durante un estudio inicial sobre su eficacia pueden no ser extrapolables a las condiciones habituales de trabajo de la mayoría de los profesionales que lo hacen en ese campo. Por eso son muy relevantes los resultados del primer metaanálisis sobre dermatoscopia digital, que se van a publicar próximamente en el Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. Este estudio ha sido promovido por la  International Dermoscopy Society y cuenta con la participación destacada de los Dres. Puig y Malvehy, del Hospital Clinic de Barcelona. Los metaanálisis evalúan resultados a partir de los datos presentes en múltiples trabajos independientes (en este estudio se incluyen datos de más de 5.500 pacientes y más de 50.000 lunares monitorizados). Por ello, sus conclusiones suelen ser más consistentes y aplicables en un contexto clínico más amplio. El primer metaanálisis disponible sobre el uso de la dermatoscopia digital en pacientes de riesgo de melanoma revela que esta técnica permite:

1. Detectar melanomas más finos e incipientes, en una proporción superior a la observada sin el uso de esta técnica, lo que conlleva mucho mejor pronóstico y supervivencia muy elevada en estos pacientes.

2. Reducir la extirpación innecesaria de gran cantidad de lunares benignos.

3. Detectar más melanomas en los pacientes con un seguimiento más prolongado, lo que hace aconsejable mantener este seguimiento de por vida en los pacientes de riesgo de melanoma.

En nuestra opinión y en base a nuestra propia experiencia, la dermatoscopia digital puede también ayudar a prevenir el melanoma en los pacientes de más riesgo detectando para su extirpación lunares nuevos con atipia elevada desde el principio así como lunares atípicos e inestables que ganan atipia. En algunos casos, estas lesiones ya serán melanomas incipientes (diagnóstico precoz). En muchos otros, estaremos evitando que acaben siéndolo (prevención primaria).

Comentarios

  1. Anónimo15/3/13

    Buenos días doctor,
    Mi padre ha padecido melanoma. Y mis hijos de 15 y 17 años tienen muchos lunares. ¿A partir de que edad es aconsejable que se hagan un mapa de lunares?

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  2. Muchas gracias por su interés en nuestro blog. Antes de los 16 años los mapas completos de lunares son poco útiles, el riesgo de melanoma es muy bajo y el crecimiento del paciente deja el mapa obsoleto en poco tiempo. En esas edades trabajamos habitualmente con mapas parciales si hay algunos lunares muy relevantes o atípicos. A partir de lo 16-17 años (la edad en que están sus hijos) el mapeo de lunares completo puede tener una indicación razonable y mayor utilidad, si como es su caso tienen muchos lunares y hay un antecedente en la familia de melanoma.

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