jueves, 23 de mayo de 2013

FOTOPROTECTORES TÓPICOS (l): EL ÍNDICE DE PROTECCIÓN TIENE UN VALOR RELATIVO

Los fotoprotectores tópicos son aquellos productos que aplicamos directamente sobre nuestra piel para protegerla de los efectos dañinos del sol. En el lenguaje coloquial a menudo se les denomina de forma genérica como “cremas solares”, aunque en realidad se pueden presentar como crema, leche, emulsión, gel o spray, dependiendo de los excipientes del producto. La pregunta que con más frecuencia me formulan mis pacientes respecto a estos productos es: ¿qué índice de protección debo usar?
Pero, ¿es realmente tan importante el índice de protección? Veremos que no, y lo aclararé en el siguiente post. En éste intentaré explicar, de forma sencilla e intuitiva, qué es el índice de protección solar.
La cuestión es más compleja de lo que parece porque la radiación solar nos llega en un amplio espectro de longitudes de onda que producen efectos biológicos diversos sobre nuestra piel, entre ellos facilitar la aparición de melanoma y otras formas de cáncer de piel, como se menciona en la actual campaña del Euromelanoma. Un producto puede ofrecernos protección frente a una parte limitada de la luz solar y aminorar sólo una parte de sus efectos biológicos en nuestra piel. El índice de protección que solemos manejar más en la práctica y que viene destacado en los envases hace referencia a la protección frente a la luz ultravioleta B (UVB). Los rayos UVB son los responsables de la rojez o eritema en nuestra piel cuando sufrimos una quemadura solar. La presencia de este eritema es muy fácil de detectar, lo que hace a su vez fácil calcular el índice de protección frente a UVB, y también hace muy fácil que el usuario del producto sea consciente de si ha logrado el efecto más obvio e inmediato deseado con él, es decir, evitar la quemadura solar.
¿Qué nos indica el número del índice de protección frente a UVB? Este número refleja la cantidad de energía UVB necesaria para producirnos eritema en la piel protegida en relación con la cantidad necesaria para producirlo en la piel no protegida. Un índice de 2 implica que necesitaríamos el doble de dosis de UVB para quemarnos y un índice de 10 que necesitaríamos 10 veces más. Pero hablar de “cantidad de energía” o de “fotones” (a modo de paquetes de energía lumínica) puede resultar poco claro y nada intuitivo para la mayoría de nosotros. Otra manera de explicarlo, más fácil de entender aunque menos precisa, es referirlo al tiempo de exposición solar: un índice de 2 implicaría que podríamos duplicar el tiempo de exposición solar sin quemarnos en relación a lo que ocurriría si no hubiéramos aplicado el producto. Si una persona se quema en unas condiciones ambientales dadas tras 10 minutos de exposición solar sin protección, con un índice 2 el eritema solar aparecería tras 20 minutos de exposición. Con un índice de 50, podría aguantar sin quemarse…¡500 minutos!...8 horas a pleno sol sin quemarse…Por la simple experiencia de cada uno todos sabemos que esto no es así, algo falla en este argumento. Nadie con una piel clara y capaz de quemarse sin protección en 10 minutos osaría tras ponerse un protector de índice 50 permanecer 8 horas sin interrupción al sol. ¡Mucho antes ya nos habríamos quemado! ¿Qué falla aquí?
Un hecho relevante es que a medida que ascendemos en la escala de protección solar frente a UVB el incremento del efecto obtenido en nuestra piel es menor. Imaginémonos que vamos a recibir una dosis de 100 fotones de UVB en nuestra piel. Con un índice de 2 evitaríamos la llegada de la mitad de ellos, 50 fotones, el 50%. Con un índice de 4 eliminaríamos adicionalmente a la mitad de lo anterior, sólo nos llegarían 25, es decir habríamos eliminado la llegada del 75% de los 100 fotones iniciales. Con un índice de 10 sólo nos llegarían 10 fotones, habríamos eliminado al 90% de los fotones iniciales. Es decir, con un índice de 10 obtenemos ya el 90% del efecto fotoprotector máximo alcanzable. Un índice de 30 (3 veces superior a 10) no nos da una protección real 3 veces superior, elimina al 96,7% de los fotones, tan sólo un poco más que él índice 10, y un índice 50 elimina al 98% de los fotones (de los 100 fotones iniciales sólo no llegarán 2), muy poco más que el índice 30 aunque este índice sea casi el doble.
Visto así el tema, uno pensaría: con un índice de protección 10 todos tenemos suficiente, ¿para qué más? Sin embargo, yo nunca mando a mis pacientes un producto con índice inferior a 20 y por supuesto que a muchos pacientes en determinadas circunstancias les aconsejo el 30 o el 50. Hay otro factor mucho más importante que el índice de protección, por el que casi ningún paciente me pregunta y que depende directamente de cada uno de nosotros, cuando abrimos el envase y nos disponemos a aplicarnos el producto elegido…Relean este post (hay cosas que reconozco no son fáciles ni de explicar ni de entender), y esperen al siguiente.

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