lunes, 17 de junio de 2013

FOTOPROTECTORES TÓPICOS (III): USO RACIONAL Y SEGURO

De los dos posts anteriores que dediqué a fotoprotección tópica destacan dos ideas:
 
1. Un factor de protección “real” bajo (de 4 a 10) nos ofrece ya una protección alta (evitaría la penetración del 75% al 90% de la radiación UVB que alcanza nuestra piel).
 
2. El factor de protección “real” en nuestra piel sólo coincidirá con el que marca el envase si empleamos la cantidad de 2 mg/cm2, que es la que los fabricantes emplean de forma estandarizada para calcular el factor de protección frente a radiación UVB.
 
Entonces, la pregunta clave es: ¿qué cantidad solemos emplear? Diversos estudios al respecto señalan que la mayoría de usuarios se aplican de 0.5 a 1 mg/cm2. Personalmente creo que esta estimación es incluso generosa (repasen el punto 3 de mi post anterior y analicen cuánto les suele durar cada envase). Asumamos que estamos utilizando alrededor de la cuarta parte de la cantidad necesaria para obtener en nuestra piel el factor de protección que marca el envase: un producto de índice 50 generaría una protección “real” en nuestra piel algo superior a 10 y uno de 20 se transformaría en un 5 “real”.
 
¿Es grave el problema? No. En realidad no hay ningún problema, si entendemos que el factor de protección que marca el envase es sólo “orientativo”, y que el factor de protección “real” en nuestra piel dependerá de cómo usemos nosotros el producto (cantidad y frecuencia de aplicación).
 
Tras todo lo dicho, ¿qué factor de protección frente a UVB elegir? Es muy fácil. En las condiciones habituales de uso de estos productos, si queremos alcanzar una protección “real” de 4 a 10 (suficiente para no quemarnos en la mayoría de situaciones si actuamos con sentido común frente al sol) deberemos elegir siempre productos con factor de protección “teórico” entre 20 y 50. Nunca recomiendo a mis pacientes una protección inferior a 20, y no todos precisan llegar al 50, dependerá del tipo de piel, del momento del día y del tiempo previsto al sol.
 
Es aconsejable que en fechas preveraniegas repasemos las recomendaciones al respecto que nos facilitan desde campañas como Euromelanoma, orientadas a la prevención del cáncer de piel en general y del melanoma en particular. Para un uso racional y seguro de los fotoprotectores tópicos yo insistiría en 5 puntos básicos:
 
1. Aplicar el producto de forma generosa y homogénea en las zonas expuestas. Sólo así logramos que la protección “real” se acerque a la que marca el envase.
 
2. No olvidar que los protectores solares son una estrategia más de protección, no la única. Buscar la sombra y recurrir a ropa y gorros cuando sea posible, sobre todo en el entorno del mediodía.
 
3. Elegir preferentemente un factor de protección frente a UVB entre 20 y 50.
 
4. Elegir un factor más alto o aplicar más cantidad de un factor más bajo en pieles claras o si la exposición solar se produce cerca del mediodía (en cualquier caso, mejor evitar los baños de sol entre las 13 y las 17 horas).
 
5. Repetir la aplicación cada 1 a 2 horas si las situaciones de exposición solar se prolongan por un periodo mayor a ese.
 
Debemos ser observadores y usar el sentido común. Si con la exposición solar con que iniciamos nuestros días de playa o piscina vemos que aparece algo de eritema en nuestra piel, o hemos usado un factor de protección demasiado bajo o hemos aplicado una cantidad insuficiente para obtener una protección “real” adecuada. Ya saben lo que deberíamos hacer al día siguiente.


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