REGLA ABCDE: NO OLVIDEN METERLA EN LA BOLSA DE LA PLAYA

En el “lunar” de la imagen adjunta hay varias cosas que nos llaman la atención: es asimétrico, el borde es irregular, el color no es homogéneo y nos parece grande a simple vista. En realidad es un melanoma, pero su espesor aún no supera 1 mm y sus posibilidades de curación son por ello superiores al 90%. En esta fase basta con diagnosticarlo y extirparlo con un margen de seguridad para curarlo fácilmente en la mayoría de los casos.
 
A mediados del siglo pasado, la situación era la contraria. El 90% de los pacientes con melanoma fallecían por ello porque se diagnosticaban tarde. Con espesores superiores a 1 mm, la frecuencia de metástasis aumenta. A más espesor, peor pronóstico. En 1985, conscientes de la necesidad de mejorar en el diagnóstico precoz del melanoma, tres dermatólogos de la Universidad de Nueva York (D.S. Rigel, R. Friedman y A.W. Kopf) propusieron una estrategia simple y muy fructífera para que cualquier persona sin conocimientos médicos tuviera unos criterios sencillos para sospechar melanoma ante un lunar dado, la regla ABCD: Asimetría, Borde irregular, Coloración no homogénea y Diámetro superior a 6 mm. Recientemente se ha añadido la E, señalando la importancia de la Evolución (cambios o síntomas no justificados en un lunar).
 
En la información de campañas como Euromelanoma o en webs como la del Melanoma Research Foundation se muestran imágenes muy didácticas al respecto e información complementaria de gran interés. Aunque para su diagnóstico damos importancia al tamaño (diámetro), para su pronóstico lo más importante es el espesor (índice de Breslow). Muchos melanomas crecen inicialmente sólo en superficie y su pronóstico es muy bueno. Pero si los dejamos crecer en superficie por mucho tiempo lo acabarán haciendo también en profundidad, lo que ensombrece el pronóstico. Cuánto antes extirpemos un melanoma, mejor.
 
¿Por qué resulta especialmente importante recordar la regla ABCDE en las vacaciones estivales? En bañador nuestra piel está en gran medida expuesta a nuestros ojos y a los de los familiares y amigos que nos rodean. No es raro que algunos pacientes nos consulten a la vuelta de sus vacaciones porque algún familiar o amigo le ha advertido sobre el aspecto “raro” o “feo” de un lunar en la espalda (o en otra zona habitualmente cubierta por ropa cuando no estamos en bañador), o porque le han dicho que un lunar ahora llamativo no era así o no estaba ahí el verano anterior…y a lo mejor esta observación salva la vida del paciente, facilitando el diagnóstico precoz de un melanoma hasta entonces inadvertido.
 
No estoy pidiendo que vayamos a la playa o a la piscina como “policías” de los lunares de quienes nos rodean. A la playa o piscina vamos sobre todo a descansar, a disfrutar con familiares y amigos, a hacer deporte. Además, en mi opinión la regla ABCDE no es adecuada para aplicarla en personas con muchos lunares atípicos, porque presentarán demasiados lunares benignos pero sospechosos para observadores no expertos (e incluso para los expertos). Las personas con muchos lunares atípicos deben ser vigiladas regularmente por un dermatólogo, lo ideal en una unidad de lesiones pigmentadas equipada con dermatoscopia digital. Pero la regla ABCDE es muy útil y fácil de aplicar en quienes tienen pocos lunares. En ellos el riesgo de melanoma es menor, pero no es cero. En mi experiencia, los melanomas de peor pronóstico suelen detectarse en personas con pocos lunares, porque apenas se los vigilan. Y a más de un paciente así le habrá evitado muchos problemas ese familiar o amigo que un día, quizás paseando tranquilamente por la playa, le dijo: ese lunar que tienes ahí no me gusta…¿se lo has enseñado al dermatólogo?...
 
En cualquier caso, no debemos asustarnos precipitada e innecesariamente ante una lesión pigmentada en la piel con rasgos ABCD. La mayoría de las veces serán simplemente lunares atípicos pero benignos (de los cuales sólo una minoría acaba malignizando), o serán tumores completamente benignos de piel como las queratosis seborreicas pigmentadas, o tumores de baja malignidad y mucho menos agresivos que el melanoma, como los epiteliomas basocelulares pigmentados. Ante una lesión pigmentada con rasgos ABCD no hay que alarmarse de entrada, pero sí conviene acudir sin mucha demora para que la valore el dermatólogo. En muchas ocasiones nos sacará de dudas y nos tranquilizará de forma inmediata tras examinar la lesión con un dermatoscopio. En casos aún dudosos nos propondrá su biopsia. Si finalmente se tratara de un melanoma fino, las posibilidades de curación con un tratamiento quirúrgico sencillo serán muy altas.
 
Disfruten de sus vacaciones en la playa (o en cualquier otro lugar donde las pasen), llévense bien con el sol (ni abusen ni huyan de él), y no olviden meter en su bolsa de la playa, junto a los protectores solares…a la regla ABCDE. Salva vidas.


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