jueves, 7 de noviembre de 2013

UN NUEVO TRATAMIENTO FRENTE AL MELANOMA ELEGIDO “MEDICAMENTO ONCOLÓGICO DEL AÑO”

Los melanomas nodulares como el de la imagen adjunta son un reto terapéutico por la facilidad con que producen metástasis y la dificultad para tratarlas. La mortalidad en esta situación ha sido y es elevada, pero la situación está cambiando, y hay razones para la esperanza. Recientemente se ha elegido como “medicamento del año” en Oncología a los anticuerpos frente al receptor PD-1 y su ligando PD-L1 en la prestigiosa revista EuropeanJournal of Cancer. Estos anticuerpos han ofrecido ya resultados prometedores en el tratamiento del melanoma con metástasis, como mencionaba en varios posts que publiqué en este blog el pasado mes de julio.
 
El objetivo de estos anticuerpos es inhibir a una señal de por sí inhibidora que paraliza el ataque de nuestros linfocitos hacia las células tumorales. Inhibiendo esa señal, nuestro sistema inmunológico es capaz de reconocer, atacar y destruir a las células tumorales.
Estos mecanismos operan con diferente intensidad y relevancia en distintos tumores humanos. Los datos disponibles indican que la actividad del receptor PD-1 es muy relevante en el melanoma y su inhibición parece particularmente útil frente a este tumor. Hay también resultados muy prometedores en cáncer pulmonar y renal.
 
Los resultados clínicos disponibles sobre dos anticuerpos inhibidores de PD-1 (lambrolizumab y nivolumab) muestran resultados positivos en cerca del 50% de los pacientes tratados y lo que es más importante, las respuestas parecen duraderas en el tiempo (la mayoría de los pacientes no recae pocos meses después de la mejoría inicial). Los efectos secundarios parecen menores que los observados con ipilimumab, otro anticuerpo destinado también a aumentar nuestras defensas frente al melanoma, aunque actuando sobre otro receptor inhibidor (CTLA-4). Ipilimumab ya está aprobado para su uso clínico en nuestro medio. La aplicación combinada o secuencial de anticuerpos frente a PD-1 e ipilimumab parece aumentar aún más su eficacia sin aumentar los efectos secundarios. La eficacia de los anticuerpos frente a PD-1 supera a todo lo visto hasta ahora en el tratamiento del melanoma diseminado si se tienen en cuenta 4 parámetros conjuntamente: porcentaje de pacientes que responden, magnitud de la respuesta en cada paciente, duración de las respuestas y manejabilidad de los efectos secundarios.
 
El acceso actual a los inhibidores de PD-1 y PD-L1 es a través de la participación en ensayos clínicos. Aún son necesarios estudios adicionales para optimizar las dosis de estos nuevos fármacos y evaluar cómo aumentar aún más su eficacia en combinación con otros medicamentos anti-melanoma. Contribuye a este panorama esperanzador las altas tasas de respuesta observada en pacientes con melanoma que tienen mutaciones en la vía de señalización RAS-RAF-MEK-ERK (sobre todo en el gen BRAF), cuando se les administran fármacos inhibidores de BRAF y MEK. Pero en este caso las respuestas son menos duraderas en el tiempo, por la aparición de resistencias. Las metástasis desaparecen pronto, pero reaparecen meses después en muchos casos. La combinación o el tratamiento secuencial con fármacos dirigidos frente a genes mutados y fármacos inmunoestimulantes es probable que permita mejorar estos resultados en un futuro próximo.
 
La posibilidad de curar el melanoma diseminado en un porcentaje elevado de pacientes ha sido un objetivo inalcanzable durante décadas. Afortunadamente este sombrío panorama está cambiando de forma rápida y los anticuerpos frente a PD-1 prometen jugar un papel estelar en este cambio.


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