miércoles, 8 de enero de 2014

SCIENCE DESTACA LA INMUNOTERAPIA DEL MELANOMA COMO UNO DE LOS MAYORES AVANCES CIENTÍFICOS DE 2013

La prestigiosa revista Science dedica desde hace varios años en su último número anual un apartado a algunos de los avances científicos de mayor impacto producidos en el año que concluye. Son avances destinados a cambiar la manera de pensar y actuar en sus campos respectivos. El primer epígrafe de la sección dedicada a 2013 hace referencia a la inmunoterapia del cáncer, donde el melanoma ha tenido un protagonismo muy especial.
 
Es bien conocido que el melanoma interacciona con el sistema inmune, lo que genera estructuras de regresión gris vistas con un dermatoscopio, como las de la imagen adjunta. Las estructuras de regresión son de gran ayuda para el diagnóstico precoz del melanoma porque se ven mucho antes con dermatoscopia que a simple vista, y pueden estar ya presentes en melanomas muy pequeños e incipientes.
 
Conscientes de que el sistema inmune ataca al melanoma (y a otros tumores), durante varias décadas se ha trabajado con múltiples estrategias para reforzar esta respuesta inmune antitumoral y tratar a los pacientes con melanoma diseminado, con poco éxito hasta ahora. Las interacciones entre el sistema inmune y las células cancerosas son muy complejas y durante años se ha luchado por influir terapéuticamente sobre ello, sin encontrar unas dianas o estrategias suficientemente adecuadas.
 
Como señala Jennifer Couzin-Frankel en la revista Science la revolución en este campo ha surgido de investigaciones básicas realizadas hace algo más de 25 años por investigadores cuyo campo de trabajo no era el del cáncer. La investigación básica de calidad debe ser siempre apoyada aunque aparentemente no tenga utilidad inmediata. Esa utilidad se puede revelar años después y resultar revolucionaria en áreas inicialmente no previstas. El descubrimiento de los receptores CTLA-4 y PD-1 en el sistema inmune abrió vías de trabajo para entender como el sistema inmune se autorregula para defendernos de agentes patógenos externos sin dañar en exceso nuestros propios tejidos. En años recientes se observó que el cáncer se aprovecha de esos mecanismos para bloquear a la respuesta inmune y diseminarse por nuestro organismo. Y sucesivos estudios publicados desde 2010, inicialmente con anticuerpos anti-CTLA-4 y más recientemente frente a PD-1, han mostrado una eficacia sin precedentes de estos medicamentos para tratar algunas formas de cáncer diseminado, destacando el melanoma por los buenos resultados observados.
 
En el comentario publicado en Science destaca un dato: de 1.800 pacientes con melanoma diseminado tratados con ipilimumab (un anticuerpo frente a CTLA-4), el 22% están vivos a los 3 años, algo impensable hace pocos años con otros tratamientos (obviamente hay mucho margen de mejora, pero el resultado es muy esperanzador si se tiene en cuenta que este porcentaje se situaba antes en tornoal 5%). Los datos publicados a lo largo de 2013 con anticuerpos frente a PD-1 o con la combinación de éstos e ipilimumab logran aumentar el porcentaje de los pacientes que responden inicialmente y es esperable que también aumente el de los pacientes que entran en remisión completa duradera, con opción a su curación definitiva.
 
Al melanoma debemos vencerlo con medidas racionales de prevención, diagnóstico cada vez más precoz y mejores tratamientos para los casos más avanzados de este tumor. 2013 ha sido un año especialmente fructífero y esperanzador en este último apartado.


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