jueves, 5 de junio de 2014

APLICACIONES (APPS) PARA EL DIAGNÓSTICO DEL MELANOMA CON EL "SMARTPHONE": UNA CUESTIÓN CONTROVERTIDA (I)

En mi post anterior mencionaba que las nuevas tecnologías van a cambiar la relación médico-paciente y el abordaje diagnóstico de algunas enfermedades. Los lunares y el melanoma se prestan a ello por ser lesiones visibles y fotografiables. Estas imágenes son susceptibles de ser evaluadas por sistemas automatizados de procesamiento de imágenes, algunos de los cuales ya están disponibles como apps para nuestros smartphones. Se fotografía el lunar y sobre la imagen obtenida se pueden evaluar de forma rápida múltiples características (bordes, colores, texturas, simetría, etc.). Y estos sistemas pueden emitir un diagnóstico. ¿Son actualmente fiables?


En el post anterior mencionaba un punto crítico inicial en este sentido: la selección de los lunares a evaluar con estos sistemas. Esto no sería un problema en alguien con tan sólo algún lunar aislado y llamativo. Es más problemático en pacientes con muchos lunares atípicos y/o muchas otras lesiones cutáneas capaces de simular un melanoma (lentigos, queratosis seborreicas, angiomas, dermatofibromas, etc.) . Si el paciente elige mal la lesión a evaluar, un verdadero melanoma incipiente podría quedarse sin diagnóstico. Y si decide analizar una por una todas sus lesiones, dada la escasa especificidad de los sistemas disponibles (luego lo comentaré) podría acabar creyéndose víctima de múltiples melanomas, en realidad inexistentes.

Un equipo de dermatólogos dirigido por Laura K. Ferris, de la Universidad de Pittsburgh, publicó hace meses en JAMA Dermatology los resultados de un estudio en el que evaluaban la fiabilidad de varias de estas aplicaciones (apps) diseñadas para su empleo con imágenes captadas con un smartphone o subidas a él. Los resultados, de momento, son poco alentadores. Las imágenes de los lunares eran convencionales, no de dermatoscopia. Evalúan la sensibilidad y la especificidad de 4 apps, 3 de las cuales ofrecían un diagnóstico automatizado y otra enviaba la imagen a un dermatólogo que en menos de 24 horas emitía un diagnóstico.

La sensibilidad observada osciló entre un 6.8% y un 98.1 %. Esto quiere decir que con alguna de estas apps hasta 9 de cada 10 melanomas se habrían quedado sin diagnosticar. Algo completamente inaceptable si tenemos en cuenta que un melanoma diagnosticado tarde es potencialmente letal. La mejor sensibilidad la obtiene la app que dirigía las imágenes a un dermatólogo para recabar su opinión. La especificidad se situó entre un 30.4% y un 93.7%. Esto quiere decir que con alguna de estas apps dos de cada tres lesiones consideradas como melanoma serían en realidad lunares benignos.

La sensibilidad y especificidad suelen seguir tendencias opuestas. Si aumentamos la sensibilidad (que no se nos escape ningún melanoma) perdemos especificidad (se diagnostican como melanomas más lesiones que no lo son), y a la inversa, si ganamos especificidad solemos perder sensibilidad. Esto es exactamente lo que se aprecia en este estudio. La aplicación más sensible (la que enviaba las imágenes a un dermatólogo) era la menos específica, y la aplicación con una sensibilidad absolutamente inaceptable era sin embargo la que mejor especificidad mostraba. 

La Dra. Ferris y su equipo reflexionan en este trabajo sobre la necesidad de que estas apps sean evaluadas y validadas por alguna agencia independiente o panel de expertos, y que su difusión y comercialización estén reguladas de forma rigurosa. Pero a menudo en este campo el desarrollo tecnológico va muy por delante del desarrollo normativo y regulador. Sería deseable que el potencial usuario de estas apps fuera informado de la sensibilidad y especificidad de cada una, evaluadas por una agencia independiente sobre una serie amplia y estandarizada de lesiones benignas y malignas. 

Los resultados del estudio dirigido por la Dra. Ferris no fueron especialmente satisfactorios. Y en condiciones de uso real de estas apps, fuera de un estudio experimental, los resultados serían casi con toda seguridad mucho peores. ¿Por qué? Lo comentaré en el siguiente post. 


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