BRONCEADO ARTIFICIAL: UNA ESTRATEGIA EQUIVOCADA PARA PREVENIR EL MELANOMA

En mi anterior post comentaba que la aparición de melanoma está más relacionada con los antecedentes de quemaduras solares previas que con la exposición habitual a la radiación solar. Incluso esta exposición habitual parece que podría tener un cierto efecto protector. Sin duda, este dato se presta a interpretaciones equívocas, y puede conducir a que se hagan propuestas equivocadas y no exentas de riesgos.

Un comentario que con cierta frecuencia oigo entre mis pacientes más amantes del sol es que antes de irse a la playa reciben algunas sesiones de luz ultravioleta A (UVA) artificial, para llegar así ya bronceados, reduciendo el riesgo de quemadura. Pero en Medicina las cosas suelen ser más complejas de lo que parecen, y algunas "ocurrencias brillantes" pueden generar unos efectos finales opuestos a los esperados.

Algunas personas razonan que una exposición controlada a la luz ultravioleta artificial puede adelantarles el bronceado, reduciendo entonces las posibilidades de quemadura solar, y de esta forma acabar reduciendo también el riesgo de melanoma. Pero en la práctica el resultado es el contrario. Un estudio publicado recientemente en el prestigioso Journal of the National Cancer Institute por epidemiólogos y dermatólogos norteamericanos revela que la exposición a la luz ultravioleta artificial aumentó el riesgo de melanoma, incluso entre quienes no habían sufrido quemaduras en su piel, ni tras la exposición a las sesiones de bronceado artificial ni tras la exposición solar convencional.

La radiación ultravioleta emitida por las lámparas de bronceado artificial no es equivalente a la luz solar, y la exposición a esta radiación se asocia a un aumento del riesgo de melanoma. A mí no me gusta dramatizar en estos temas. Nadie debe temer desarrollar un melanoma por haberse bronceado de forma muy ocasional de esta forma (aunque el riesgo podría aumentar, ligeramente, si concurren otros factores de riesgo). El riesgo es mayor si la exposición ha sido más reiterada, y en este caso sería aconsejable vigilar su piel y sus lunares con regularidad.

Intentar evitar la quemadura solar a través del bronceado artificial previo no es una estrategia adecuada desde la perspectiva de la prevención del melanoma, ya que aumenta el riesgo de melanoma. La estrategia más adecuada sería evitar las quemaduras a través de una exposición al sol moderada y progresiva, acompañada del uso adecuado de fotoprotectores tópicos ("cremas solares"). El bronceado será mas lento, y a lo mejor no tan intenso, pero sin duda más seguro.


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