viernes, 27 de febrero de 2015

LAS IMÁGENES DE DERMATOSCOPIA... ¿NOS HABLAN?

En sentido literal, por supuesto que no. Si alguno de ustedes observa que su dermatólogo pega el oído a la imagen de dermatoscopia de alguno de sus lunares en vez de mirarla...cambien de dermatólogo y deséenle que su psiquiatra acierte con su problema. Pero en sentido metafórico algunas imágenes de dermatoscopia sí no cuentan cosas, nos hablan de su pasado y lo que es más importante, también de su futuro...si sabemos escuchar.

La imagen dermatoscópica que encabeza este post corresponde a un pequeño melanoma, de unos 5 mm de diámetro. Casi nada de lo que se ve con dermatoscopia era visible a simple vista (las imágenes de lunares y melanomas con dermatoscopia muestran muchos colores y estructuras que no vemos a simple vista ni con una lupa convencional). En esta lesión destaca su marcada asimetría estructural, la presencia de zonas azuladas y blancas y la presencia de unas estructuras globulares marrones en parte de su periferia. La imagen en este caso es por sí misma muy característica de melanoma pero si sabemos interpretar estos signos dermatoscópicos podemos deducir que es una lesión que sufre de inestabilidad genética (marcada asimetría y variedad estructural), que está creciendo ahora activamente de forma focal (glóbulos en la periferia) y que el sistema inmune del paciente está luchando contra ella (focos con regresión azul y blanca). Algunas imágenes de dermatoscopia no sólo nos muestran lo que la lesión es, nos cuentan una historia, nos dan las claves para entender cómo esa lesión ha llegado hasta donde está. Y lo que es más importante, nos permiten prever parte de lo que puede seguir ocurriendo. Y esto nos ayuda a decidir: ¿vigilamos o extirpamos ese lunar?

En la imagen que encabeza este post la decisión a tomar era clara: extirpación inmediata. Se trataba de un melanoma de tan sólo 0.5 mm de espesor, de muy buen pronóstico por ello en ese momento. Fíjense ahora en las 3 imágenes bajo este párrafo. Se trata del seguimiento con dermatoscopia digital de un lunar. La primera imagen muestra un pequeño lunar con glóbulos en la periferia...escuchémosla...esos glóbulos nos dicen que está creciendo. La segunda imagen nos confirma este hecho y el crecimiento ha sido simétrico...nos habla de estabilidad genética y benignidad. Lo razonable en este punto es vigilar, aunque la lesión nos anuncia que va a seguir creciendo, pues mantiene glóbulos en su periferia.


La tercera imagen confirma que la lesión no nos miente, ha seguido creciendo, pero la distribución de los glóbulos periféricos es ahora marcadamente asimétrica. Esto no nos anuncia nada bueno, y empieza a parecerse a alguna de las cosas que apreciamos en el melanoma que encabeza este post. Este lunar nos está diciendo: "soy más atípico cada vez...podría acabar convirtiéndome en un melanoma...". No es seguro que esto ocurra, pero ¿vigilamos o extirpamos? Ante cambios con ganancia de atipia en lunares que nos anuncian que van a seguir creciendo mi decisión suele ser clara: extirpar. En este caso se trataba de un lunar displásico (no todos acaban evolucionando a melanoma, pero con seguridad algunos sí lo hacen).

Esta manera de interpretar las imágenes de dermatoscopia la he dejado reflejada en un reciente trabajo publicado en la revista Actas Dermo-Sifiliográficas, la publicación oficial de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Evaluar lo que una imagen de dermatoscopia de un lunar atípico nos indica sobre su posible pasado y su potencial futuro nos puede ayudar a exprimir no sólo el potencial diagnóstico de esta técnica sino también su potencial preventivo. Lo que algunas imágenes de dermatoscopia nos indican sobre el futuro de algunos lunares atípicos es tan inquietante que ante el dilema de vigilar o extirpar la opción más razonable debe ser extirpar. Si ese lunar atípico y con certeza inestable es aún benigno habremos ganado todos, el primero: el paciente.


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