lunes, 6 de abril de 2015

¿GUARDA EL CAFÉ ALGÚN SECRETO PARA AYUDARNOS A PREVENIR EL MELANOMA?

Las personas que beben mucho café no siempre son aplaudidas por ello por sus médicos. La cafeína tiene un efecto psicoestimulante bien conocido. Aumenta el estado de alerta mental, hace que el flujo del pensamiento sea más rápido, reduce la somnolencia y también la sensación de fatiga física. En dosis excesivas puede provocar agitación psicomotriz y arritmia cardiaca con taquicardia. Hay que ingerirlo con moderación y cautela si se padece alguna enfermedad cardiovascular o mental y/o se toman psicofármacos, y en algunos de estos casos su ingesta está contraindicada.

La cafeína no sólo está en el café, también la encontramos en el té, en el chocolate, en refrescos con cola y en bebidas "energizantes". Así que de una u otra forma la inmensa mayoría de la población ingiere de forma ocasional o habitual cierta cantidad de cafeína.

Me ha llamado la atención un reciente estudio epidemiológico publicado por Erikka Loftfield y sus colaboradores de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (EEUU) en el prestigioso Journal of the National Cancer Institute. La población estudiada incluía algo más de 400.000 personas blancas no hispanas, en las que a lo largo de unos 10 años identifican 2.904 casos de melanoma invasor y 1.874 casos de melanoma in situ. En este estudio, el beber 4 o más tazas de café no descafeinado al día se relacionó con un menor riesgo de padecer melanoma invasor. No se apreció influencia sobre el melanoma in situ, lo que sugiere una etiopatogenia algo diferente a la del melanoma invasor, o bien que la cafeína podría contribuir a frenar la progresión de melanoma in situ a melanoma invasor, por lo que su consumo elevado reduciría preferentemente la incidencia de melanoma invasor.

Los autores señalan que ya existían estudios que sugerían un papel protector de la cafeína frente al daño cutáneo producido por la radiación ultravioleta y que relacionaban la ingesta de café con un menor riesgo de padecer cáncer de piel distinto al melanoma. El papel con respecto al melanoma no estaba tan claro.

Los efectos observados podrían estar mediados por la propia cafeína, un alcaloide del grupo de las metilxantinas con efecto antagonista sobre los receptores de la adenosina e inhibidor de algunas fosfodiesterasas. Pero también podrían estar mediados, al menos en parte, por algunos otros agentes químicos contenidos en el café.

Me parece prematuro que aconsejemos beber mucho café a quienes tienen mayor riesgo de padecer melanoma. Pero a los más "cafeteros" no les desagradará esta noticia. Con frecuencia este tipo de estudios epidemiológicos no son plenamente confirmados en estudios posteriores, en gran medida por la cantidad de sesgos y factores de confusión que pueden influir sobre sus resultados. Pero nos pueden poner sobre la pista de nuevos medicamentos que por vía oral o tópica pudieran actuar sobre nuestros lunares reduciendo el riesgo de que degeneren en melanoma. De hecho, otra metilxantina, la pentoxifilina, con la que yo mismo trabajé en los años 90 evaluando sus efectos inmunomoduladores y como inhibidor de la replicación del virus del SIDA, ha mostrado también un cierto efecto antimelanoma en algunos estudios experimentales. El trabajo del grupo de Erikka Loftfield confirma que esta es una línea de investigación a la que debemos prestar atención.


2 comentarios:

  1. Anónimo14/4/15

    Buenos dias,¿que opinion le merece esta noticia?
    http://www.foxnews.com/health/2015/04/08/possible-cure-for-melanoma/
    Muchas gracias

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    1. La idea de emplear virus modificados para atacar selectivamente células tumorales y/o estimular una respuesta inmune antitumoral no es nueva, aunque se vayan refinando los protocolos terapéuticos experimentales al respecto. A largo plazo estos tratamientos sólo serán viables si demuestran alta eficacia en ensayos clínicos rigurosos, escasa toxicidad, facilidad de manejo y coste asumible. A día de hoy se encuentran aún en fase experimental o de ensayos clínicos preliminares. Es pronto para pronunciarse sobre qué papel van a tener en el futuro del tratamiento del melanoma diseminado y deberán ser comparados con los nuevos inmunomoduladores como nivolumab o pembrolizumab, que están ofreciendo resultados ya muy esperanzadores con un perfil de toxicidad bastante asumible.

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