¿EL CONSUMO DE CÍTRICOS AUMENTA EL RIESGO DE MELANOMA?

Los estudios que relacionan dieta y cáncer hay que verlos con cautela. A menudo los datos derivados de estudios iniciales experimentales no se confirman al evaluarlos en poblaciones humanas amplias, aunque muchos consejos en relación con la dieta y el cáncer han tomado como referencia esos estudios experimentales nunca confirmados en seres humanos en condiciones reales. A veces los estudios epidemiológicos amplios en humanos incluso muestran resultados contrarios a lo inicialmente esperado, como ha ocurrido con la relación entre la ingesta de beta-caroteno y el cáncer de pulmón, y como parece que podría ocurrir con la relación entre la ingesta de dosis elevadas de antioxidantes y el riesgo de padecer cáncer.

En relación con mi campo de trabajo, el melanoma, me ha llamado la atención un estudio epidemiológico norteamericano publicado recientemente en el prestigioso Journal of ClinicalOncology que relaciona la ingesta de cítricos (naranja, pomelo, etc.) con un mayor riesgo de padecer melanoma. El problema no parece relacionado con la vitamina C, abundante en estas frutas y que más bien parece tener efecto protector frente al melanoma. Los responsables de esta relación serían los psoralenos y furocoumarinas, agentes químicos abundantes de forma natural en los cítricos y con reconocida capacidad fotosensibilizante y fotocarcinogenética, lo que significa que su interacción con la luz solar ultravioleta puede facilitar la aparición de cáncer de piel.

Esto nos recuerda que no todo "lo natural" es por definición "naturalmente bueno". También conviene recordar que nuestro organismo está razonablemente bien adaptado a convivir con muchos agentes químicos naturales a nuestro alrededor con efectos a menudo múltiples (incluso contrapuestos) y sutiles sobre nuestra salud, y probablemente cometeríamos un error si ensalzáramos o condenáramos a un alimento por el efecto concreto (y probablemente débil) de alguno de sus componentes fuera del contexto del efecto global de la ingesta moderada de ese alimento sobre nuestra salud.

El incremento del riesgo de padecer melanoma en relación con el consumo de cítricos en este estudio se relaciona con la dosis y es ligero, aunque relevante. La relación es más clara en relación al consumo de pomelo, y parece afectar más a los melanomas que aparecen en zonas de exposición solar crónica como la cara.

El estudio ha merecido un comentario editorial a cargo de la Dra. Marianne Berwick, una prestigiosa epidemióloga experta en melanoma. En su editorial analiza las virtudes y limitaciones de este estudio. Tanto la Dra. Berwick como los propios autores del estudio, capitaneados por el Dr. ShaoweiWu, reconocen que se precisan estudios adicionales para confirmar esta asociación, y que no debe olvidarse que el consumo de cítricos tiene otros efectos beneficiosos bien conocidos sobre nuestra salud. Y yo añado: España, un país rico en horas de sol y en cítricos, y donde se consumen muchos cítricos, no se encuentra entre los países con mayor incidencia de melanoma. Muchos otros factores intervienen y modulan la compleja epidemiología del melanoma.

Parece razonable ingerir cítricos de forma moderada y en el contexto de una dieta rica en otras frutas y verduras, algo que con certeza parece beneficioso globalmente para nuestra salud. Y, con los datos disponibles, evitar las quemaduras solares probablemente sea mucho más importante que evitar la ingesta de cítricos para reducir de forma significativa nuestro riesgo de melanoma.


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