lunes, 30 de noviembre de 2015

POR QUÉ EN LA TERCERA EDAD ES CADA VEZ MÁS IMPORTANTE EL DIAGNÓSTICO PRECOZ DEL MELANOMA

El pasado 24 de noviembre tuve el honor de dar una charla sobre la vigilancia de los lunares en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM), invitado por el Dr. Vicente Guillén, responsable de la vocalía de médicos jubilados. Sabía, por tanto, que el auditorio estaría formado mayoritariamente por médicos mayores de 65 años. Es muy estimulante apreciar el interés de muchos de nuestros colegas ya jubilados por mantenerse actualizados. En realidad uno se jubila del “puesto de trabajo” pero no del hecho de ser médico, y mientras la salud acompañe uno seguirá siendo médico al menos para muchos familiares y amigos. Por otra parte, es importante aprovechar cualquier oportunidad para hablar sobre el diagnóstico precoz del melanoma a cualquier colectivo de personas mayores de 65 años, porque está cada vez más clara la importancia de hacer llegar nuestro mensaje a estas personas.

El aumento en la esperanza de vida, y además con buena calidad de vida, hace que la patología propia de la tercera edad sea cada vez más prevalente y ocupe mayor tiempo en nuestras consultas. En relación con el melanoma es sorprendente el dato procedente de EEUU de que el 40% de melanomas se diagnostican actualmente en mayores de 65 años. Y en muchos estudios epidemiológicos, tanto norteamericanos como australianos y europeos hay coincidencia en señalar que en pacientes mayores de 65 años el melanoma se diagnostica con frecuencia más tarde y con peor pronóstico, lo que exige tratamientos más complejos y costosos y se asocia a mayor mortalidad.

¿Qué razones justifican esto? En un trabajo al respecto que he revisado para esta charla, publicado en la revista Melanoma Research, se daban las siguientes razones para justificar por qué los melanomas en la tercera edad tienden a diagnosticarse más tarde:

1. Las personas mayores tienden a participar menos en programas de diagnóstico precoz, se examinan menos la piel a sí mismas y retrasan la consulta cuando detectan algún problema.

2. Los melanomas de tipo nodular, como el que ilustra este post, de crecimiento más rápido y de diagnóstico precoz más difícil son más frecuentes en personas de edad avanzada.

3. El melanoma sobre lentigo maligno también es más frecuente en personas de edad avanzada. Paradójicamente aquí es su tendencia a un crecimiento inicial muy lento lo que motiva que el paciente no se preocupe de esa lesión y tarde en consultar, perdiendo una oportunidad en teoría muy amplia para su diagnóstico precoz.

4. Deterioro visual, que dificulta que nuestros mayores aprecien con facilidad el aspecto a veces problemático de algún lunar, o sus cambios.

5. Cuando una persona mayor vive sola tiene además la dificultad de no poder vigilarse con facilidad las zonas más difíciles de autoexplorar, como el cuero cabelludo, la espalda, la región glútea y la cara posterior del brazo y muslo.

6. La presencia de otras lesiones pigmentadas benignas como queratosis seborreicas, a veces muy abundantes en la tercera edad, pueden dificultar reconocer con precisión y precocidad la presencia de un lunar nuevo o inestable, entremezclado entre todas esas lesiones.

Debemos por tanto esforzarnos en hacer llegar a las personas de la tercera edad nuestro mensaje respecto a normas básicas para diagnosticar precozmente el melanoma, así como nuestros medios técnicos, cada vez mejores, para facilitar esta tarea en nuestras consultas, que incluyen controles fotográficos panorámicos y de dermatoscopia digital para las personas con mayor riesgo o con mayor dificultad de vigilancia. Tener muchos lunares justifica hacer un mapeo corporal completo con dermatoscopia digital, pero también puede ser muy útil en personas con mucho daño solar acumulado y/o muchas queratosis seborreicas, dando especial importancia en ellas a las imágenes panorámicas para detectar cualquier lesión o “mancha” nueva en su piel.


2 comentarios:

  1. Anónimo30/11/15

    hola soy una persona mayor y tengo muchos lunares mi pregunta es no es el mas común o el más frecuente este tipo de lesión doctor ? tiene que ver el hecho de que pueden sea lesiones de mucho tiempo de existencia y que no fueron vigiladas ?

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  2. La mayor parte de los lunares aparecen a lo largo de nuestra infancia y juventud. Algunos pueden ser congénitos. A partir de los 40 años es raro que aparezcan lunares nuevos, y algunos lunares pueden involucionar y desaparecer. Que un lunar se transforme en melanoma es siempre un evento raro, pero es más frecuente conforme aumenta nuestra edad, si ese lunar crece o cambia. La vigilancia en sí misma no evita que un lunar inicie su transformación a melanoma o que pueda aparecer un melanoma nuevo en nuestra piel. La vigilancia sí facilita su diagnóstico precoz, y los datos epidemiológicos actuales sugieren que esta vigilancia es especialmente importante a partir de los 60 años. A veces, cuando detectamos cambios problemáticos en un lunar sí podemos extirparlo antes de que se transforme en un melanoma.

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