EL INESPERADO PAPEL DE LAS BACTERIAS INTESTINALES EN EL TRATAMIENTO DEL MELANOMA

Comienzo el año 2016 en mi blog comentando la noticia sobre el tratamiento del melanoma que más me ha sorprendido durante el año 2015. ¡Nuestras bacterias intestinales pueden tener un papel relevante en la respuesta del melanoma al tratamiento con inmunoterapia!

Esta idea parecería delirante, si no fuera porque se extrae de varios trabajos recientemente publicados en la prestigiosa revista científica Science, y ha merecido un comentario específico en la no menos prestigiosa revista Cell, en mi opinión la mejor revista en el campo de biociencias y biomedicina. Así es que los científicos más reputados parecen haberse tomado muy en serio este asunto, aún reconociendo la sorpresa que estos trabajos han provocado.

En un curioso y sorprendente trabajo efectuado en ratones, Ayelet Sivan y colaboradores observaron que la composición de la flora intestinal condicionaba la respuesta inmunológica frente a células de melanoma inoculadas en estos animales, así como la mayor o menor eficacia de la inmunoterapia con anticuerpos frente a PD-L1, uno de los tratamientos más novedosos y eficaces frente al melanoma. Bacterias del género Bifidobacterium parecen ser las responsables de este efecto en este modelo experimental. En otro sorprendente trabajo Marie Vétizou y colaboradores encuentran que el anticuerpo anti-CTLA-4 ipilimumab, también de reciente incorporación en nuestro arsenal terapéutico frente al melanoma, modifica la composición de nuestra flora intestinal. En este caso detectan cambios en bacterias del género Bacteroides, incluyendo Bacteroides fragilis. Es llamativo destacar que la transferencia al intestino de los ratones de heces con estas bacterias modifica de forma directa la respuesta al tratamiento con ipilimumab. La presencia de estas bacterias concretas en el intestino parece ejercer un efecto inmunoestimulante que es esencial en la respuesta del melanoma al tratamiento con ipilimumab.

Algunos pacientes con melanoma diseminado responden de forma muy positiva y duradera a los tratamientos con inhibidores de CTLA-4 y de PD-1L, pero muchos otros no responden. La intrigante cuestión que se plantea ahora es que esa respuesta dependa, al menos en parte, de las características de la flora bacteriana intestinal del paciente. Y abre la posibilidad de que modificando esa flora intestinal se pueda mejorar la respuesta anti-melanoma. Es más, una forma muy simple de hacerlo sería transferir heces de pacientes respondedores a pacientes no respondedores (algo que ya sabemos que funciona en los ratones). La primera vez que leí algo sobre el "trasplante terapéutico de heces" pensé que estaba inmerso en una pesadilla un tanto escatológica. No era así. El trasplante de heces es una realidad médica con indicaciones terapéuticas muy concretas.

La flora intestinal es sorprendentemente amplia y sus funciones son múltiples y van mucho más allá de ayudarnos a digerir algunos alimentos y a sintetizar algunas vitaminas. En nuestro intestino residen miles de especies distintas de bacterias, la mayoría beneficiosas para nuestra salud, sólo algunas potencialmente peligrosas. Algunos autores, como Ann M. O'Hara y Fergus Shanahan han llegado a considerar a la flora bacteriana intestinal como "un órgano más", dada la variedad e importancia de las funciones que realiza la masa bacteriana intestinal en nuestro organismo. La lectura de su revisión al respecto en EMBO reports es reveladora.

El tema, en cualquier caso, se presta a ocurrencias terapéuticas sin base científica alguna, a la charlatanería y a algún que otro chiste fácil. Pero lo que está claro es que a partir de estos trabajos publicados recientemente en Science se abre una nueva e inesperada línea de investigación para optimizar la eficacia de la inmunoterapia frente al melanoma y otros cánceres. Sólo a través de investigaciones adicionales y de ensayos clínicos rigurosos se podrá definir la trascendencia clínica real de estos hallazgos.


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