DIAGNÓSTICO OPORTUNISTA DEL MELANOMA: UN RETO QUE DEBEMOS SABER APROVECHAR

Los pacientes con muchos lunares suelen ser vigilados con regularidad por un dermatólogo y algunos entran en programas de seguimiento de sus lunares con dermatoscopia digital. El melanoma es en ellos más frecuente, pero al estar bien vigilados suele diagnosticarse precozmente y con buen pronóstico.

En cualquier caso, estos pacientes con muchos lunares y otros factores de alto riesgo para melanoma son minoritarios en la población. Así que aunque en ellos el melanoma es más frecuente, la cantidad de melanomas diagnosticados anualmente en estos pacientes en términos absolutos es baja.

En el polo opuesto se encuentra la mayoría de la población, con pocos lunares en su piel y pocos factores de riesgo identificables para padecer melanoma, con la salvedad de las quemaduras solares repetidas en personas de piel clara. En estas personas (como la de la imagen, que ya tiene un melanoma) el riesgo es objetivamente bajo. Pero como constituyen la mayoría de nuestra población, el número de melanomas diagnosticados anualmente en ellas acaba siendo relevante.
Con frecuencia estos melanomas de personas con pocos lunares se diagnostican más tarde y con mucho peor pronostico que los de las personas con más lunares, ya que las personas con pocos lunares suelen tener poca información sobre el melanoma y no son vigiladas por un dermatólogo. Y cuando surge el melanoma, a menudo en forma de lunar atípico que crece y cambia en su aspecto con el tiempo, estas personas no lo perciben como un problema. La consulta se demora con frecuencia hasta que el melanoma se hace focalmente nodular, molesta o sangra, y entonces el pronóstico es muy malo.

En un interesante estudio epidemiológico efectuado en Francia hace algunos años pero plenamente vigente, publicado en British Journal of Dermatology, se puso de manifiesto que el 42% de los melanomas eran diagnosticados por médicos de atención primaria, no por dermatólogos. Como era de esperar, su espesor y su pronóstico eran peores que los que habían sido detectados por un dermatólogo. A su vez, en cerca de la mitad de los casos diagnosticados en atención primaria el paciente consultaba por esa lesión, pero en la otra mitad el melanoma fue un hallazgo casual durante la exploración que el médico hizo al paciente por otro motivo. ¡Esto es el diagnóstico oportunista!

La localización más frecuente del melanoma es la espalda. Muchos de estos melanomas se diagnostican cuando el médico de atención primaria explora al paciente por cualquier otro motivo, por ejemplo al auscultarlo en el contexto de cualquier proceso infeccioso respiratorio. Estos melanomas diagnosticados "por casualidad" suelen presentar menor espesor que los diagnosticados tras haber llamado la atención del paciente. El diagnóstico oportunista del melanoma por médicos no dermatólogos en ocasiones ¡salva vidas!

Por razones logísticas y de uso racional de los recursos sanitarios disponibles es imposible que la mayoría de la población sea vigilada regularmente por un dermatólogo. Esta vigilancia debe focalizarse en los pacientes de mayor riesgo. Pero durante los exámenes de salud rutinarios (por ejemplo, los controles de salud en las empresas) o durante la exploración física de pacientes que consultan por otro motivo, se pueden diagnosticar de forma "oportunista" algunos melanomas inadvertidos hasta entonces por el paciente, y que de no ser por este diagnóstico pasarían a engrosar la lista anual de melanomas grandes, de diagnóstico finalmente tan fácil como fatal es su pronóstico.

La formación y motivación al respecto de los médicos de atención primaria y de los médicos del trabajo es esencial para optimizar la opción del diagnóstico oportunista del melanoma en pacientes con pocos lunares. Contribuir a ello es el principal motivo para impartir por mi parte el Curso de Introducción a la Dermatoscopia para Médicos del Trabajo, en la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo-Instituto de Salud Carlos III, y que este año ha alcanzado su sexta edición.

Unos conocimientos básicos de dermatoscopia en estos profesionales puede facilitar la detección precoz de algunos melanomas en algunos pacientes que de otra forma no acudirían a un dermatólogo o lo harían demasiado tarde. 


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