lunes, 27 de junio de 2016

CÓMO COMBINAR CREMAS SOLARES Y REPELENTES DE MOSQUITOS (II): LA SOLUCIÓN

En espacios cerrados el sol obviamente no es un problema. Pero en estos espacios sí puede haber mosquitos. Si viajamos a una zona donde las picaduras de mosquitos puedan suponer un problema de salud importante es preferible buscar un alojamiento en cuyas habitaciones haya aire acondicionado, para poder permanecer con comodidad con las ventanas cerradas. Si no es así, es aconsejable recurrir a mallas mosquiteras en puertas y ventanas para evitar que los mosquitos entren en la habitación. Cuando esto tampoco sea posible, intentar al menos dormir en una cama con mosquitera, preferentemente tratada antes con permetrina (un insecticida). Hay mosquiteras adaptadas para camping y tiendas de campaña.

En espacios abiertos deberemos protegernos tanto del sol como de los mosquitos. La mejor protección la ofrece en ambos casos la ropa (camisa de manga larga, pantalón largo, calcetines, sombrero). Inevitablemente siempre quedarán algunas zonas de nuestra piel descubiertas y desprotegidas, donde deberemos aplicar cremas solares y repelentes de mosquitos.

El grosor de la ropa y la densidad de la trama del tejido son importantes. Un tejido muy fino y ligero puede ser más agradable en verano pero también deja pasar más radiación ultravioleta y algunos mosquitos pueden picarnos a través de la ropa si es muy delgada. Entre las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, Atlanta, USA) se menciona la opción de adquirir ropa tratada previamente con un insecticida (permetrina) o aplicar este tratamiento sobre la propia ropa, siguiendo cuidadosamente las instrucciones de uso del producto. Con el fin de prevenir picaduras no se debe aplicar permetrina sobre la piel, sólo sobre la ropa

El color de la ropa puede tener su importancia. Para protegernos del sol es preferible la ropa oscura. Pero en la nota de la OMS sobre el virus de Zika se comenta que es preferible la ropa de colores claros para evitar picaduras. Así que si debemos protegernos a la vez del sol y de los mosquitos mi consejo entonces es optar por ropas de tonalidades intermedias, evitando en lo posible los colores muy vivos, que podrían atraer a algunos insectos.

En ambientes abiertos y para las zonas descubiertas deberemos recurrir al empleo de protectores solares tópicos y de repelentes de mosquitos, ambos aplicados exclusivamente en la piel no cubierta por la ropa. Tanto la OMS como los CDC recomiendan repelentes que contengan preferentemente alguno de estos productos: DEET (N,N-Dietil-Toluamida), Picaridina, IR3535 o aceite de eucalipto limón (no es aconsejable el uso de éste último en niños menores de 3 años). El farmacéutico le podrá asesorar al respecto.

Como señalan los informes de los CDC, los repelentes de insectos (en particular los que contienen DEET) pueden disminuir hasta en un tercio la eficacia fotoprotectora de las cremas solares. Por este motivo, y porque el efecto de los repelentes de mosquitos es mucho más duradero que el de los protectores solares tópicos, no se recomiendan productos que contengan ambos ingredientes de forma conjunta. Es mejor usarlos de forma independiente, ya que el protector solar habrá que aplicarlo con más frecuencia.

Es aconsejable aplicar primero el protector solar y una media hora después aplicar el repelente de mosquitos. El efecto del repelente se puede prolongar por 4 a 6 horas, dependiendo del producto elegido y de su concentración (fijarse siempre en las instrucciones de uso del repelente elegido). Pero el protector solar convendría reaplicarlo cada hora y conviene elegir un índice de protección alto, ya que como hemos indicado los repelentes de mosquitos reducen su actividad. En cualquier caso, ambos productos sólo se aplicarán en la piel expuesta, y en ambos casos siguiendo las instrucciones que figuren en sus respectivos envases. En niños de pocos meses es mejor no emplear repelentes de mosquitos y recurrir a mosquiteras adaptadas a coches de niño o cunas.

En raras ocasiones algunos repelentes de insectos, sobre todo los derivados de extractos vegetales, puede producir reacciones de fotosensibilidad en nuestra piel. Una adecuada protección solar nos ayudará también a minimizar este problema.


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