DERMATOSCOPIA BÁSICA PARA MÉDICOS NO DERMATÓLOGOS (II): DOCENCIA DIRIGIDA A MEDICINA DE FAMILIA Y DEL TRABAJO


En mi anterior post comentaba que un porcentaje relevante de melanomas son diagnosticados en Atención Primaria, con frecuencia en pacientes con pocos lunares. Al dermatólogo suelen acceder las personas con más lunares o lunares más atípicos. No es viable (ni necesario) controlar los lunares de toda la población por dermatólogos. La mayoría de las personas tienen pocos lunares, no son atípicos y su riesgo de padecer melanoma es muy bajo. Pero no es cero.

Muchos de los melanomas diagnosticados en un ámbito no dermatológico son descubiertos por el médico durante un examen de salud rutinario o mientras se explora al paciente por otro motivo (diagnóstico oportunista). La mayoría de melanomas, visibles en nuestra piel, se prestan fácilmente a ello, y a algún paciente esto le puede salvar la vida.

Recientemente, un trabajo publicado en el British Journal of Dermatology  mostraba el interés de los médicos de Atención Primaria hacia la dermatoscopia en Francia, si bien muy pocos reconocían utilizarla y esto se atribuía a la ausencia de cursos de formación al respecto adaptados a sus necesidades. La situación no me parece muy distinta en nuestro medio.

En 2011 me sorprendió una petición desde la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo (ENMT)  para impartir un curso básico de dermatoscopia a Médicos del Trabajo. Fue una iniciativa pionera en nuestro medio y de la que estamos todos los implicados muy satisfechos. Llevamos ya 8 ediciones del curso, la más reciente impartida el pasado 10 de febrero. Otros colegas, aquí en Madrid, han seguido nuestra estela y ya en 2016 han organizado otro curso de dermatoscopia dirigido hacia Atención Primaria y Medicina del Trabajo. Las reticencias (en mi opinión absurdas) que pudo haber en un primer momento hacia la enseñanza de la dermatoscopia a médicos no dermatólogos van desapareciendo. Otra cuestión es entender que las indicaciones y objetivos de la dermatoscopia, así como el nivel de precisión diagnóstica alcanzable, serán inevitablemente diferentes entre dermatólogos expertos y médicos no dermatólogos.

En Barcelona, los compañeros dermatólogos de Hospital Clínic, con Susana Puig y Josep Malvehy a la cabeza, llevan ya 5 ediciones de un curso sobre detección cáncer de piel dirigido a médicos de Atención Primaria en el que la dermatoscopia ocupa un lugar destacado. Y yo he recibido el pasado año con enorme satisfacción la petición de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (SoMaMFyC) para impartir para ellos un curso básico de dermatoscopia  cuya primera edición tendrá lugar los próximos días 23 y 24 de febrero.

El interés de nuestros compañeros de Atención Primaria por acercarse a esta técnica es encomiable y nosotros debemos responder a ese interés colaborando en su formación con cursos adaptados a sus necesidades, dejando claro cuáles son las ventajas de la dermatoscopia y también sus limitaciones.

El reto de innovar en diagnóstico precoz del melanoma no está tanto a día de hoy en desarrollar nuevas técnicas (que también) como en extender el uso de técnicas que como la dermatoscopia ya han demostrado suficientemente su utilidad, pero aún son poco conocidas y poco empleadas en algunos ámbitos asistenciales que sin duda se podrían beneficiar de ella. No perderé la oportunidad de referirme a ello en alguno de mis próximos posts.


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