NO TE QUEMES CON EL SOL: LA FUERZA DE UN ESLOGAN EN POSITIVO

Los dermatólogos somos conscientes de los peligros del exceso de sol, ya que debemos enfrentarnos a diario con sus consecuencias: quemaduras solares, reacciones de fotosensibilidad, envejecimiento prematuro de la piel con manchas y arrugas, y lo más temido: cáncer de piel. Así que una parte de nuestra responsabilidad social es transmitir mensajes dirigidos hacia la población general para intentar prevenir en lo posible estos problemas. 

Motivado en gran medida por el aumento en la incidencia de cáncer de piel en el último tercio del siglo XX los mensajes al respecto en la década de los noventa y en la primera década de este siglo fueron a menudo tremendistas, y se podrían resumir en “el mejor sol para la piel es nada de sol”. Yo he tenido pacientes que tras padecer un melanoma me preguntaban si debían vender su chalet en la costa mediterránea y no volver más por allí. Simplemente absurdo. 

Sin embargo, los estudios más recientes han puesto de manifiesto que: 

-Algo de sol, con moderación, puede ayudarnos a mantener niveles óptimos de vitamina D y por éste (y probablemente también por otros mecanismos) se asocia a un mejor nivel de salud general. 

-Algo de sol, con moderación, no sólo no aumenta el riesgo de melanoma (él cáncer de piel más temido) sino que incluso nos podría proteger frente a las formas más frecuentes de melanoma

-Las quemaduras solares, durante la infancia y la adolescencia, son un factor de riesgo bien establecido para padecer melanoma en la edad adulta

Por tanto, parece claro que no debemos huir del sol y que no debemos de privarnos de todas aquellas actividades recreativas o deportivas que impliquen exposición solar (muchas de ellas, por lo demás, muy saludables), aunque sí debemos esforzarnos en evitar la quemadura solar y debemos evitar la exposición solar excesiva o innecesariamente prolongada. 

¿Durante cuánto tiempo deberíamos exponernos al sol cada día para obtener máximos beneficios con mínimos riesgos? Es lógico hacerse esta pregunta, pero no lo es pretender dar una respuesta válida para todos. Ese tiempo es tremendamente variable según multitud de factores: fototipo de cada uno, época del año, hora del día, latitud y altitud a las que nos encontremos, si es un día nublado o no, contaminación atmosférica en la zona, etc. Decir, por ejemplo, 10 minutos, tiene bastante sentido común pero no tiene ningún rigor científico. No hay una “cantidad de tiempo mágica” aplicable a todas las personas y a todas las situaciones (aunque de 10 a 20 minutos sin protección solar en verano sería adecuado para la mayoría de personas y la mayoría de situaciones, y el tiempo adicional ya siempre con protección solar). Pero sí hay una regla útil para todos: nunca te acerques al tiempo de exposición solar que por tu experiencia previa sabes que puede enrojecer tu piel, signo inicial de quemadura solar. Y si lo haces, hazlo siempre protegido por un protector solar adecuado a tu tipo de piel. 

Por todo esto me pareció completamente acertado el eslogan “No te quemes con el sol” cuando el Dr. Ricardo Ruiz Rodríguez impulsó en 2015 una iniciativa de concienciación social respecto a los riesgos del exceso de sol, en aquel año con un concurso de vídeos al respecto, y en 2016 y en este mismo año con una campaña dirigida fundamentalmente hacia niños y colegios. No se trata de dar un mensaje tremendista y negativo, sino realista y positivo: disfruta de tus actividades al sol, pero evita el exceso de sol y, sobre todo, no te quemes (sabiendo que hay excelentes protectores solares que te pueden ayudar en ello). 

Para llegar de una manera didáctica y divertida a los niños, este año la campaña #notequemesconelsol  cuenta además con la ayuda del libro Fernando se hace amigo del sol , escrito por el propio Dr. Ricardo Ruiz y por Olivia Girón. Visiten también la web , es agradable navegar por ella y contiene una información muy clara y en mi opinión muy útil. 

Evitando las quemaduras solares (a cualquier edad, pero con especial énfasis en la infancia y adolescencia) estamos reduciendo unos de los factores de riesgo más reconocidos para padecer melanoma en la edad adulta. Este es el mensaje sencillo y claro que debemos hacer llegar al conjunto de la población. Los matices a añadir para personas con pieles muy claras y sensibles, o con factores de riesgo adicionales para padecer cáncer de piel, hay que personalizarlos preferentemente en nuestras consultas, no en los medios de comunicación, donde se prestan fácilmente a equívocos y a mensajes en exceso negativos y tremendistas. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

TRATAMIENTO ADYUVANTE DEL MELANOMA (II): ¿QUÉ APORTA IPILIMUMAB?

MELANOMA Y EMBARAZO: TEMA EN ESTUDIO CON NOTICIAS TRANQUILIZADORAS