EFECTOS BIOLÓGICOS POSITIVOS Y NEGATIVOS DE LA LUZ SOLAR EN NUESTRA PIEL


Estamos ya en pleno verano y se nos plantean preguntas respecto a los beneficios y riesgos de tomar el sol, tanto sobre nuestra piel como sobre nuestra salud general. Para comprender los efectos del sol a largo plazo sobre nuestra salud conviene detenerse a repasar cuáles son sus principales efectos biológicos en nuestra piel. Estos son:

1. Bronceado, derivado de un aumento transitorio en la producción de melanina, y que es un mecanismo de protección de nuestra piel frente al sol.

2. Producción de vitamina D, ligada a la presencia de radiación ultravioleta B (UVB) de cierta intensidad (el sol de primera hora de la mañana o última de la tarde no nos quema, pero tampoco es capaz de inducir producción significativa de vitamina D).

3. Producción de endorfinas (opiáceos endógenos) que llegan a nuestro cerebro desde nuestra piel por vía sanguínea y producen una sensación placentera y de bienestar.

4. Producción de óxido nítrico, que tiene un efecto inmunomodulador y vasodilatador, éste último efecto capaz de reducir algo nuestra tensión arterial.

5. Quemadura solar, con eritema (rojez) e incluso ampollas, consecuencia normalmente de una exposición solar intensa, y más frecuente en pieles claras y sensibles al sol. Implica un daño celular importante y una reacción inflamatoria molesta. La reparación del daño celular a menudo no es completa, aunque nosotros no seamos conscientes de ello.

6. Mutaciones en el material genético de las células de nuestra piel. La capacidad de repararlas es limitada, variable de unas personas a otras, y disminuye con la edad. La radiación UVB es más energética y mutagénica que la UVA, pero está bien establecida en la actualidad la capacidad de UVA de producir mutaciones capaces de facilitar la aparición de cáncer de piel en general y melanoma en particular.

7. Envejecimiento cutáneo, en el que están implicados múltiples mecanismos biológicos, y en el que juega un papel importante la radiación ultravioleta A (UVA), menos energética que la UVB, pero que penetra más en nuestra dermis que la UVB, influyendo decisivamente en algunos de los cambios propios del fotoenvejecimiento (envejecimiento favorecido por la luz solar excesiva).

Algunos de estos efectos biológicos (puntos 1 a 4) pueden ser a priori positivos para nuestra salud general. Otros efectos biológicos (puntos 5 a 7) son preocupantes, sobre todo para la salud de nuestra piel a largo plazo.

En el próximo post mencionaré cómo se traduce todo esto en beneficios y riesgos concretos para nuestra salud. Lo que queda claro a la vista de lo aquí expuesto es que debemos buscar un equilibrio razonable entre exposición y protección solar, adaptado a las circunstancias de salud y al tipo de piel de cada persona.

Os invito a ver este VÍDEO.

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