EL INVIERNO EN LA PREVENCIÓN DEL MELANOMA: LA HORA DE LA VITAMINA D

En los 5 años de vida de este blog he tratado en diversas ocasiones algunas cuestiones polémicas acerca de la vitamina D. En gran parte la controversia se relaciona con los problemas de salud que podrían derivarse de unos niveles bajos de vitamina D como consecuencia de una protección solar demasiado estricta.

Muchos estudios epidemiológicos sugieren que unos niveles óptimos de vitamina D nos protegen de muchas formas de cáncer, aunque lamentablemente no hay consenso acerca de cuáles son esos niveles óptimos (en mi opinión, de 30 a 40 ng/ml). Algunos estudios experimentales y epidemiológicos sugieren que el melanoma está entre esos tumores que la vitamina D ayuda a controlar. Así se recoge en una reciente revisión sobre el tema publicada en el European Journal of Cancer PreventionConviene dejar claro que la magnitud del efecto preventivo de la vitamina D en este campo sería probablemente débil, pero ninguna ayuda frente al cáncer, por débil que sea, es despreciable, máxime si como en el caso de la vitamina D aporta muchos otros beneficios para nuestra salud.

En verano los días son más largos y la radiación solar es más intensa. El riesgo de quemadura y por ello de melanoma aumenta (las quemaduras solares aumentan de forma notable el riesgo de melanoma a largo plazo). En el debate entre protección solar y producción de vitamina D por nuestra piel, en verano para las personas de piel clara es prioritaria la protección solar. Pero, ¿y en invierno? ¿Debemos salir a la calle también con protección solar en las zonas descubiertas en invierno?

Muchos pacientes me indican que otros dermatólogos les han dicho que sí: protección solar también en invierno. Y como era de esperar, un elevado porcentaje de mis pacientes tienen niveles moderadamente bajos de vitamina D cuando se la miden. ¿Y aumenta el sol del invierno nuestro riesgo de melanoma? Para las personas que simplemente pasean algo por la calle en otoño e invierno, no creo. De hecho, en algunos estudios epidemiológicos la exposición solar habitual y moderada aparece como un factor protector frente al melanoma. Sin embargo, esa radiación solar débil invernal apenas estimula la síntesis de vitamina D (por supuesto, menos en Londres o en Santander que en Cádiz o Tenerife, la latitud cuenta mucho en este asunto).

Así que mi mensaje básico para las personas de piel clara con riesgo de cáncer de piel sería: en verano protéjanse bien del sol evitando la quemadura solar y en invierno no se preocupen demasiado si les da algo de sol y preocúpense algo más de no tener unos niveles bajos de vitamina D. Como del sol en verano ya se protegen y el sol del invierno no será suficiente, tomen suplementos orales de vitamina D. Hay preparados que nos ofrecen en una única cápsula o vial toda la dosis necesaria para un mes. Muy cómodo. Y muy sano. Puede ayudar a prevenir el melanoma. Y ayuda a alcanzar los beneficios de la vitamina D sobre nuestro sistema musculoesquelético, nuestro sistema inmune, nuestro sistema cardiovascular y nuestro metabolismo. Aunque estos beneficios no sean espectaculares, contribuyen a nuestro bienestar.

¿Está entonces mal usar protectores solares también en invierno? Desde la perspectiva de luchar contra el melanoma probablemente son innecesarios, salvo si se vive en latitudes donde la radiación solar en invierno alcanza una magnitud de cierta importancia, o durante la práctica de actividades deportivas o recreativas que impliquen alta radiación solar (montañismo, esquí, etc). Sin embargo, desde una perspectiva estética o cosmética, el protector solar nos ayuda a luchar contra el fotoenvejecimiento (manchas y arrugas) tanto en verano como en invierno. Si usted consulta a su dermatólogo especialmente por este problema en relación con la cara y el dorso de las manos, es razonable que le aconseje buena protección solar durante todo el año. Razón de más para tomar suplementos de vitamina D, al menos en otoño e invierno. Siempre bajo supervisión médica.


Comentarios

Entradas populares de este blog

LUNAR O MELANOMA: ¿QUÉ OCURRE CUANDO LO QUE BUSCAN PACIENTES Y EPIDEMIÓLOGOS NO COINCIDE?

INMUNOTERAPIA DEL MELANOMA: MIRA LAS BACTERIAS DE TU COLON, PERO NO SEAS INGENUO