BRONCEADO ARTIFICIAL Y MAYOR FRECUENCIA DE MÚLTIPLES MELANOMAS

Siempre que me pronuncio sobre los riesgos del bronceado artificial con lámparas de luz ultravioleta procuro hacerlo sin dramatizar. Reconociendo sus riesgos pero sin pronunciarme a favor de su prohibición, como no lo estoy a favor de la prohibición del tabaco o del alcohol, aunque sí se deba informar bien de sus riesgos para la salud a cada consumidor o usuario y limitar o prohibir su uso en aquellas circunstancias en que directamente pueda molestar o poner en riesgo la salud de otras personas (como fumar en locales públicos cerrados o conducir “bebido”).

No es lo mismo el uso “responsable” y por adultos de lámparas de bronceado artificial que su uso desmesurado e incontrolado, especialmente dañino en la adolescencia y juventud. Pero entiendo que a muchos colegas dermatólogos les chirríe al oído oír hablar de “uso responsable” de lámparas de bronceado artificial. Con todo, la legislación y normativa española al respecto me parece modélica si, además de existir, se cumpliera. Y confío en que, en general, se cumpla.

Precisamente porque no me gusta dramatizar al respecto no quiero caer en la tentación contraria, obviando estudios que inciden en los riesgos del uso de lámparas de bronceado artificial. Un interesante estudio epidemiológico procedente de EEUU y publicado recientemente en el Journal of the American Academy of Dermatology  ha revelado que entre los usuarios de estas lámparas no sólo es más frecuente padecer un melanoma sino que también es más frecuente padecer múltiples melanomas a lo largo de su vida, y los segundos melanomas suelen aparecer en estas personas de forma más rápida y precoz en el tiempo.

Este tipo de estudios reflejan que el uso de lámparas de bronceado artificial es sin duda uno de los factores de riesgo para padecer melanoma mejor conocido y más fácilmente evitable. A su vez, estos estudios ponen el acento en la importancia de vigilar muy bien los lunares en las personas que han utilizado o utilizan estas lámparas. Y si ya se les ha diagnosticado un melanoma, hay que estar muy atento ante la posibilidad de que desarrollen nuevos melanomas a corto o medio plazo.

El uso “responsable” de lámparas de luz ultravioleta para el bronceado artificial debe incluir siempre información sobre sus riesgos para la salud de nuestra piel y consejos de autovigilancia sobre cómo detectar la aparición de lunares nuevos o la presencia de lunares inestables, y sobre cómo reconocer el aspecto sospechoso en un lunar (al menos, familiarizarse con la regla ABCDE). Los usuarios de estas lámparas con un número moderado de lunares no atípicos podrían beneficiarse de un mapeo de sus lunares y de su vigilancia con dermatoscopia digital. En las personas con muchos lunares y/o lunares atípicos el uso de estas lámparas de bronceado artificial es siempre irresponsable. Y la vigilancia de sus lunares (idealmente, con dermatoscopia digital) es en cualquier caso necesaria, con bronceado artificial previo o sin él.

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