MEDICINA BASADA EN LA FANTASÍA: LA RUTA HACIA NINGUNA PARTE


Ahora que nos acercamos a la época veraniega me sorprenden algunos comentarios que rodean a la promoción de algunos protectores solares: que son capaces de reparar las mutaciones que el sol produce en nuestra piel (y reparar no es lo mismo que evitar), que favorecen la regeneración de la piel a partir de las células madre, que reconducen la respuesta inmunológica en nuestra piel, etc, etc, etc. Si todo esto fuera ya posible hacerlo con una simple crema, ¿cómo es posible que aún haya enfermos sobre la faz de la tierra?

No seamos ingenuos. El marketing es una cosa, y la ciencia otra. Lo ideal, que vayan de la mano. Pero a menudo cada uno va por su lado. Hace pocos días me sorprendieron unas declaraciones de la Premio Nobel de Medicina Elizabeth Blackburn (lo recibió en 2009 por sus investigaciones sobre los telómeros). ¿No han oído ustedes hablar de los telómeros? ¿No les han contado que midiendo su longitud podríamos conocer nuestra propensión a padecer ciertas enfermedades asociadas al envejecimiento y predecir nuestra longevidad? La profesora Blackburn fue entrevistada recientemente para el número de abril de este año de la revista Investigación y Ciencia, y a una pregunta sobre la utilidad actual de medir nuestros telómeros, declaraba: “El método de medición es bueno, pero la interpretación de los resultados se antoja absurda”. Sobra cualquier comentario. Innovar versus fantasear.

Más grave aún es lo que ha ocurrido con el escándalo sobre células madre cardíacas en el que ha estado implicado el profesor Piero Anversa, investigador hasta hace poco en la prestigiosa Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y en el Hospital Brigham and Women´s de Boston. Porque el problema no es que a usted, o a mí, nos engañen con historias imaginadas sobre el potencial de las células madre para regenerar múltiples tejidos y prevenir o tratar múltiples enfermedades. Historias que pueden aparecer en revistas médicas de perfil bajo donde los editores o los revisores saben sobre células madre poco más que usted o yo, casi nada. O en simples folletos publicitarios, donde la fantasía se desborda en cada línea escrita. No. El problema es que Piero Anversa y sus colaboradores han logrado engañar con experimentos irreproducibles y resultados manipulados a expertos revisores de algunas de las revistas biomédicas de mayor prestigio en el mundo, como The New England Journal of Medicine, Circulation, Circulation Research o Proceedings of the National Academy of Sciences USA. Incluso se han iniciado ensayos clínicos para tratar graves problemas cardíacos con teóricas células madre que sólo existían en la febril e interesada imaginación de Piero Anversa. ¡Magnífico! ¿Cuántos Piero Anversa hay en tantos otros campos de la medicina donde el apodo de “regenerativa” tiene efectos semejantes a los  del bálsamo de fierabrás al que con tanta fe recurría Don Quijote?

Seamos serios. Cuando alguien les cuente “batallas” sobre las propiedades casi mágicas de determinados ingredientes de productos tan simples como un buen protector solar, sin negar a priori que puedan ser ciertas, pídanle que les presente los resultados de los ensayos clínicos efectuados en seres humanos en condiciones lo más parecidas posibles a las habituales de uso, publicados en las mejores revistas biomédicas (que no son tantas) y reproducidos por diferentes grupos de investigadores independientes (lo que nunca sucedió con los resultados de Piero Anversa y puso en evidencia el fraude). Si esto es así, es ciencia. Si no, probablemente fantasía. Y extrapolar sin pruebas determinadas observaciones desde modelos experimentales a lo que ocurre, por ejemplo, en la piel humana in vivo es sencillamente ficción, de lo más creativa. Pero no es ciencia.

¿En qué fijarse cuando busquen un protector solar de calidad huyendo de la fantasía? Lo primero, busquen uno que les resulte cómodo de aplicar (y no hace falta que tenga propiedades milagrosas para ello).  Lo segundo, busquen uno que se adecue a su tipo de piel y que su piel lo tolere bien. Las mejores firmas en el campo de la fotoprotección tópica ofrecen actualmente una gama muy amplia donde elegir y es fácil encontrar algún producto adecuado a diferentes edades, diferentes tipos de piel y diferentes circunstancias de uso. Lo tercero, comprueben que cuando lo emplean de forma correcta en un día soleado, no se queman. Ese producto funciona. ¡Así de simple! ¿Es posible que haga más cosas en beneficio de su piel? Sí, es posible. Pero no basta con contarlo. Hay que demostrarlo.

Alguien podría pensar que este post está redactado en contra de la publicidad de algunos productos sanitarios. Nada más lejos de la realidad. La publicidad es absolutamente necesaria para que consumidores/pacientes y médicos conozcamos las diferentes opciones entre las que elegir. Y el éxito de una campaña publicitaria y en redes sociales partiendo de hechos demostrados y datos reales alrededor de cualquier producto sanitario es un reto a la altura de los mejores publicistas. Igual que la obtención y difusión de esos datos reales y relevantes es un reto a la altura de los mejores médicos e investigadores.

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