ABSORCIÓN DE CREMAS SOLARES (I): NUEVOS DATOS





En junio y julio pasados dediqué varios posts a un tema inevitablemente controvertido: la relevancia clínica que podría tener la comprobación de que algunos de los compuestos habituales en las cremas de protección solar (fotoprotectores tópicos) se absorben desde nuestra piel y pasan a nuestra sangre, distribuyéndose por nuestro organismo y eliminándose finalmente por nuestra orina o metabolizados en el hígado. En el primerode estos posts  me referí a un estudio realizado por investigadores de la FDA norteamericana publicado por la prestigiosa revista JAMA (Journalof the American Medical Association),  que causó cierto revuelo el pasado verano.

En este estudio se demostraba que los cuatro componentes evaluados (avobenzona, oxybenzona, octocryleno y ecamsule) superaban en sangre los 0.5 ng/mL tras el uso de estos productos mediante una pauta de aplicación muy elevada, aunque óptima para alcanzar de forma mantenida el índice de protección que marca el envase. La inmensa mayoría de usuarios se aplica una cantidad bastante menor durante el uso habitual de estos productos. También el índice de protección solar será entonces menor que el que marca el envase. En el mencionado post yo hacía énfasis en una idea que también se expresaba en un Editorial que JAMA le dedicaba a este asunto: superar los niveles de 0.5 ng/mL no implica toxicidad clínicamente relevante pero sí hace aconsejable efectuar estudios para descartarla, de acuerdo a los actuales protocolos de la FDA al respecto.

En un post posterior yo indicaba que en mi opinión es cuestionable que debamos emplear de forma habitual la cantidad de 2 mg/cm2 de crema solar que en teoría se considera óptima y también es cuestionable que debamos alcanzar un índice de protección solar real en nuestra piel en torno a 50 cuando buscamos una protección máxima. Por otra parte, y en la práctica, casi nadie emplea de esta forma los protectores solares, aunque mucha gente no es del todo consciente de ello, al ignorar la relación entre la cantidad que te pones y el nivel de protección real que obtienes. Así que en mi opinión, tenía poco sentido evaluar la posible absorción y toxicidad potencial de estos productos empleando unas dosis que prácticamente nadie emplea en condiciones reales de uso, generando alarmas y reticencias infundadas hacia ellos.

En un último post  al respecto, pedía realismo y sentido común a las autoridades sanitarias y a los laboratorios farmacéuticos fabricantes, para establecer pautas racionales en cuanto a las recomendaciones de uso de estos productos y a la evaluación de su absorción y potencial toxicidad.

El mismo grupo de investigadores de la FDA ha dado un paso adicional en este sentido, ampliando el estudio con más personas expuestas a estos productos en una Unidad de Farmacología Clínica siguiendo unas condiciones metodológicas estandarizadas y muy rigurosas. El trabajo ha sido nuevamente publicado en las páginas de JAMA lo que refleja la importancia que la comunidad médica norteamericana está concediendo a este asunto. Lo más relevante es que han efectuado las mediciones no sólo tras aplicar la dosis de 2 mg/cm2 en el 75% del cuerpo 4 veces al día durante varios días, sino también tras una única aplicación un único día, lo que acerca más los resultados a lo esperable en condiciones habituales de uso. Aunque mucha gente aplica las cremas solares varias veces al día, lo suele hacer en cantidad bastante inferior a 2 mg/cm2, de forma que una cosa compensa a la otra.

¿Y cuáles son los resultados? De nuevo algo inquietantes. Todos los agentes testados (en este caso han ampliado el estudio a 6 compuestos químicos habituales en los fotoprotectores tópicos empleados en EEUU) superan en sangre los niveles de 0.5 ng/mL, y lo hacen no sólo tras aplicarlos 4 veces al día sino también tras una única aplicación diaria. Pero la relevancia clínica de este último hallazgo sigue siendo cuestionable, ya que la aplicación de 2 mg/cm2 de crema solar en el 75% de la superficie corporal supone para muchos adultos aplicar entre 25 a 30 ml de crema. Muchos envases de fotoprotectores contienen 200 ml de producto. Usarlo en esta dosis tan sólo una vez al día supondría, por ejemplo, que una pareja consumiría un envase cada 4 días. Y una familia de 4 miembros que se lo aplicara así tendría que comprar un envase de 200 ml cada dos días (o cada día, si se lo ponen varias veces al día). ¿Tienen ustedes la sensación de que consumen con semejante voracidad sus protectores solares durante el verano?

Una vez más, los datos de este nuevo estudio, aun siendo más relevantes y realistas que los del estudio anterior, deben ser vistos con cautela. Las dosis empleadas siguen estando por encima de las empleadas de forma habitual por la mayoría de usuarios, aunque a lo mejor no muy por encima de las empleadas por algunos usuarios con piel particularmente clara y sensible y en condiciones de exposición solar particularmente elevada donde el riesgo de quemadura lo perciban como muy alto.

Son en cualquier caso datos valiosos que nos obligan a reflexionar al respecto.  ¿Qué consecuencias prácticas debemos extraer a día de hoy de ellos? ¿Qué retos plantean a las autoridades sanitarias, a los médicos (en particular, a los dermatólogos), a los laboratorios farmacéuticos fabricantes y a los propios usuarios? Daré mi opinión en el siguiente post.



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