ACABAR CON LA EPIDEMIA DEL CORONAVIRUS: LA MASCARILLA QUE TE PONES TÚ Y NOS PROTEGE A TODOS



¿Por qué escribo sobre coronavirus en un blog sobre melanoma? Sencillo: en la medida en que tardemos en controlar bien la epidemia muchos pacientes de riesgo de melanoma tendrán dificultades, reticencias o simplemente miedo para acudir a la revisión de sus lunares, o se encontrarán durante los próximos meses en algunos centros con listas de espera superiores a lo habitual. El retraso en unos meses en el diagnóstico de un melanoma no tendría por qué suponer grandes riesgos para el paciente (lo he comentado en varios posts recientemente). Pero un retraso más prolongado sí podría ser peligroso y generar riesgos en algunos casos.

Afortunadamente, en la ClínicaDermatológica Internacional se van a seguir protocolos y se van a dar condiciones de trabajo que conviertan el riesgo de contagio por coronavirus en prácticamente nulo dentro de sus instalaciones, y el próximo 4 de mayo retomaremos nuestra actividad asistencial con la misma disposición y entusiasmo de siempre, aunque no de la misma forma. Porque algunas cosas las deberemos hacer todos de otra manera, o con otro aspecto “externo”, tanto médicos, personal de enfermería, auxiliar y de secretaría, como pacientes.

En un intento de aportar mi granito de arena en esta “batalla”, voy a escribir varios posts sobre coronavirus. No soy un experto ni tengo ninguna varita mágica. Pero por diferentes circunstancias, he tenido en general buena información al respecto. Y sí les voy a insistir mucho en una palabra mágica: MASCARILLA. Les contaré antes dos anécdotas personales. La primera: cuando estaba en sexto curso de Medicina y di mis primeros pasos investigadores con una Beca de Introducción a la Investigación del CSIC lo hice curiosamente en los laboratorios de Luis Enjuanes y Manuel Fresno, en el Centro de Biología Molecular (CSIC-UAM). Han pasado ¡30 años! Y hoy Luis es uno de los mayores expertos mundiales en coronavirus y su grupo en el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC-UAM) es uno de los más activos en el desarrollo de una vacuna, aunque el éxito, si alguien lo logra (es decir, vacuna a la vez eficaz y segura) no será fácil y llevará tiempo. La segunda anécdota: llevo varias semanas en algunos foros insistiendo en la importancia del uso de mascarillas, por TODOS (sin matices) y SIEMPRE fuera de casa (con algunos matices), incluso insistiendo en que en mi opinión, en las actuales circunstancias su uso debería de ser obligatorio. Así es que me puse muy contento cuando algunas personas me dijeron : “mira, éste tipo dice lo mismo que tú”. “Este tipo” resulta que es un joven y brillante virólogo español, Javier Cantón, que hizo su Tesis Doctoral sobre el anterior coronavirus epidémico, MERS-CoV, mucho más letal que el actual, aunque por razones que en otro post comentaré se extendió mucho menos que el actual SARS-CoV-2. Javier también ha trabajado en el laboratorio de Luis Enjuanes, que junto a la viróloga Isabel Sola, también experta en coronavirus, le han dirigido la Tesis Doctoral. Lo importante aquí, evidentemente, es lo que opine el experto. Si yo coincido con él, voy bien encaminado.

Justificada mi decisión de escribir varios posts sobre este coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, voy a empezar con mis conclusiones. ¿Pero las conclusiones no son lo último? Me saltaré las reglas. Lo importante para mí ahora es difundir pronto mis conclusiones, más adelante las razonaré. Lo importante ahora es contribuir de forma sencilla y eficaz a parar cuanto antes la cadena de contagios. Y en relación con este punto, estas son mis conclusiones:

1. Durante los próximos meses, siempre que salgamos de nuestro domicilio y en todas nuestras actividades habituales diarias es esencial que nos habituemos TODOS (sin matices) y prácticamente SIEMPRE (con algunos matices) al uso de mascarilla sanitaria,  quirúrgica o incluso de fabricación casera. En situaciones de alto riesgo de contagio, por ejemplo sanitarios atendiendo a pacientes covid-19, la mascarilla quirúrgica ya no es una buena opción y se deben emplear las ffp2.

2. Las mascarillas sanitarias o quirúrgicas no tienen por cometido que no le entre el virus al que la lleva puesta, sino que no pasen sus gotas y microgotas de saliva (que podrían contener virus si esa persona estuviera infectada aunque se encuentre bien y no lo sepa), emitidas al hablar o al toser, hacia el exterior, hacia otras personas, superficies u objetos.

3. Por tanto, la mascarilla quirúrgica (u otra equivalente, incluyendo las mascarillas caseras) no tiene como objetivo que quien la lleva no se contagie, sino que su objetivo básico es que quien la lleva no te contagie a ti. Es decir, tu mascarilla quirúrgica protege a los demás (ante la posibilidad de que tu pudieras estar incubando el virus o ser durante algunas semanas un infectado asintomático). Y lo que a ti te protege es que TODOS los demás alrededor tuyo lleven puesta una mascarilla quirúrgica, por si el portador asintomático del virus fuera alguno de ellos.

4. Las mascarillas sanitarias o quirúrgicas, con independencia de su disponibilidad en un momento dado, son baratas y relativamente cómodas de usar. Y muy eficaces si se entiende que su eficacia para evitar contagios en la comunidad no depende de que te la pongas tú sino de que TODOS nos la pongamos al salir de casa, en los medios de transporte, en las tiendas y centros comerciales, en el trabajo, en colegios y universidades o en cualquier espacio (sobre todo si es cerrado) donde podamos coincidir con más personas, porque insisto, a cada uno no le protege la suya, le protegen las de los demás. Entender esto es LA CLAVE. Insisto en que este concepto no es el aplicable cuando se contacta directamente con enfermos covid-19 conocidos o uno se mueve en ambientes de alto riesgo de contagio. Ahí la mascarilla quirúrgica deja de ser la mejor opción y sí se debe emplear una que proteja directamente del contagio a quien la lleva (tipo ffp2).

5. Si con el uso SISTEMÁTICO y por TODOS de mascarillas sanitarias o quirúrgicas logramos reducir el contagio entre personas en la comunidad de forma significativa y logramos reducir la carga viral ambiental en todos los ambientes cerrados usados habitualmente o frecuentados por la población general, así como en los objetos y superficies que nos rodean y cuyo contacto podríamos compartir con otras personas, en poco tiempo tendremos controlada la epidemia y el riesgo de rebrotes será mínimo o nulo. Y mucho más práctico que pretender no tocar nada o desinfectarlo todo de forma a veces casi obsesiva sería lograr entre TODOS que ahí nunca se depositen virus, es decir: MASCARILLA. Especialmente si tú te encuentras “muy bien”. Los que se creen muy sanos y portan el virus son los que más lo contagian, sin saberlo Es muy obvio para todos que quien se sepa o se crea enfermo debe quedarse aislado en su domicilio, como primera y básica medida de precaución.

6. El uso de mascarilla deberá acompañar siempre a otras tres medidas: lavado frecuente de manos (fácil de implementar, en casa y fuera de ella, hay envases de bolsillo con geles hidroalcohólicos,) limpieza adecuada de objetos o superficies cuyo contacto se pueda compartir con otras personas y distancia social (no siempre tan fácil de implementar, especialmente en medios colectivos de transporte y en algunos trabajos). Pero no perdamos de vista que el coronavirus SARS-CoV-2 no se replica en el suelo, ni en una mesa, ni en los pomos de las puertas, ni en los envoltorios del supermercado, ni siquiera en nuestras manos, etc, etc…Ahí puede estar, pero solo si alguien lo ha depositado antes, generalmente desde su garganta. ¡El virus nunca llega sólo! Ni anda ni vuela de forma espontánea. En general estará en cantidades mínimas y con un tiempo de viabilidad muy limitado (encontrar material genético de un virus en cualquier objeto no implica que ese virus además sea viable y esté en cantidad suficiente como para resultar contagioso). Donde el virus SÍ SE REPLICA MUY ACTIVAMENTE, SÍ ES VIABLE, SE ENCUENTRA EN CANTIDADES ELEVADÍSIMAS Y SÍ ES ALTAMENTE CONTAGIOSO es en las vías respiratorias altas de los que lo portan, en fase presintomática (incubación), como infectados asintomáticos o como enfermos. Es de absoluto sentido común que mucho mejor, mucho más fácil y mucho más práctico que andar persiguiendo posibles depósitos del virus por todas partes será evitar que se deposite en cualquier parte desde la nariz o la boca de un infectado, especialmente cuando éste es asintomático o presintomático y aún no sabe que es portador del virus. En una epidemia como la actual, esto sólo se logra de una forma: MASCARILLAS, TODOS (sin matices) y casi SIEMPRE (con algunos matices). La única razón por la que no se está insistiendo lo suficiente en este punto en algunos países (incluso se está obviando en algunas recomendaciones) es porque no se puede garantizar un suministro adecuado de mascarillas para toda la población (y quizás también porque más de uno debería tragarse sus palabras de hace no muchas semanas). En cualquier caso, la disponibilidad de mascarillas sanitarias y quirúrgicas es casa vez mayor, y como reconocen desde el propio Centro para el Control de Enfermedades (el famoso CDC de Atlanta, USA), hasta las mascarillas de fabricación casera pueden valer con este fin. Siempre será mejor una mascarilla de fabricación casera que no llevar ninguna.

7. A esta pandemia sólo la podemos vencer entre TODOS, con una actitud a la vez inteligente, proactiva y solidaria, porque el virus puede estar a estas alturas en cualquiera de nosotros (aunque es improbable que más del 5-10% de la población ya se haya infectado), y porque (afortunadamente para algunos y desafortunadamente para otros) la mayoría de los que se contagian lo hacen de forma asintomática u oligosintomática, lo pasan de forma muy leve, casi sin enterarse (o sin enterarse en absoluto, especialmente entre niños y jóvenes) pero difundiendo el virus de forma muy relevante y contagiando a los desafortunados que se cruzan en su camino. Así es que o TODOS hacemos TODO bien, o no lo vencemos. Y es muy fácil hacerlo bien: empecemos por la MASCARILLA y acabaremos pronto con la epidemia (aunque no con el virus, que seguirá acompañándonos durante bastante tiempo, pero ya sin amenazar de la manera en que lo ha hecho y en tan poco tiempo ni a la salud de tanta gente, ni a nuestro sistema sanitario, ni a nuestra economía). Cuando superemos la actual fase de mitigación, con el inevitable confinamiento, la tríada clave para no tener que volver a entrar en ella será: mascarilla-limpieza-distancia social. Todo, por cierto, bastante sencillo, muy eficaz y nada caro. Ciertamente, si pensamos en bares, restaurantes, comercios (sobre todo de ropa) o espectáculos de cualquier tipo, ni es tan sencillo ni es tan barato. Pero si logramos reducir entre TODOS y pronto los contagios a cero o casi cero en nuestro medio, será segura para nuestra salud su reapertura y perderemos el miedo a acudir a los mismos, aunque por prudencia lo hagamos durante cierto tiempo con algunas normas nuevas y algunas restricciones. ¿Les parece difícil? ¿Cómo lo han logrado en China en tan sólo 3 meses? ¿Qué siguen haciendo ellos ya sin nuevos contagios en el foco inicial que aún no hacemos nosotros con varios miles de nuevos contagios diarios?

Hoy veía en uno de los informativos de TV imágenes de China, donde ya con la pandemia controlada casi todos siguen yendo por las calles con mascarilla (incluso en las ciudades que apenas la padecieron) y en los centros de enseñanza (y en muchos otros ámbitos) son obligatorias, aunque lleven semanas sin un nuevo contagio. ¿Les vamos a dar lecciones nosotros, que veíamos con sorpresa y hasta con cierta sorna cómo construían de la nada y en pocos días el megahospital en Wuhan y tuvimos que montar poco después nosotros el de Ifema, en una situación si cabe más dramática y con muchos más contagios y muertos que ellos para la población de referencia atendida? El pasado domingo, cuando empezaba a escribir estas líneas y se autorizó la salida de los niños, observé que no más del 50% de la gente por la calles llevaba mascarilla (no más del 70% de la gente en el centro comercial al que acudo habitualmente  lo hace) y por supuesto, no era raro ver a varios padres juntos, con varios niños también juntos de diferentes familias, sin guardar la debida distancia social interfamiliar en este caso, y sin mascarillas. ¿De qué vamos? ¿Cuántos miles de muertos adicionales necesitamos para entender de qué va esto? ¿Y cuántas familias con alguno de sus miembros en paro? ¿Y cuántas empresas a punto de quebrar?

Echen un vistazo al Editorial que se acaba de publicar en el prestigioso New England Journal of Medicine, aún solo online, a raíz del estudio de un brote de Covid-19 en una residencia norteamericana donde un elevado porcentaje de los portadores del virus eran aún presintomáticos o asintomáticos, eliminando ya grandes cantidades del virus por nariz y boca procedente de su garganta, obviamente sin saberlo, y contagiando fácilmente a quienes les rodeaban.  Como no podía ser de otra forma ante estos datos y estos hechos, la penúltima frase de este clarísimo editorial va dedicada al uso de mascarillas en cualquier espacio abierto concurrido y en todos los espacios cerrados. ¡Para evitar que nosotros contagiemos, no para que no nos contagien! A ti no te protege tu mascarilla, te protegen las de los demás. Y con la tuya, tú les proteges a ellos. ¿Queda claro? El coronavirus SARS-CoV-2 no es ni listo ni tonto. Es un virus más. Pero ha puesto sus reglas y sus muertos encima del tablero. El siguiente movimiento nos toca a cada uno de nosotros. Tenemos la victoria al alcance de la mano. Y todos nos estamos jugando muchísimo en ello, sanitariamente, económicamente y socialmente. Pero cuando cada uno falla en sus decisiones y en sus actos, todos estamos un poco más cerca de perder la partida.



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