LUNARES: ¿QUÉ ES LO MÁS PROCUPANTE A CORTO PLAZO?



Como mencionaba en mi post anterior, a muchos pacientes les correspondería revisarse sus lunares en estos próximos 2-3 meses y por causas de fuerza mayor (pandemia de coronavirus) es muy probable que esa revisión deba retrasarse. Igualmente habrá quien ahora y por primera vez observe o note algo raro o llamativo en un lunar (o en lo que cree que es un lunar) y se angustie pensando que ahora no se lo puedan ver.

Un primer apunte: la teledermatología está para esto. No nos va a solucionar todas las dudas, pero puede solucionar muchas, y al menos diferenciar aquellas situaciones que pueden necesitar de alguna acción adicional urgente (minoría) de las que no, que serán la mayoría. La Clínica Dermatológica Internacional ha sido pionera en habilitar por ello un servicio de teledermatología gratuito para estos momentos excepcionales. La FundaciónPiel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)   ha hecho lo mismo algo después. Y con seguridad habrán surgido otras iniciativas parecidas en otros ámbitos. Con unas buenas fotografías (nuestros móviles de hoy las hacen, y se pueden repetir tantas veces como sea necesario, y con diferente iluminación, hasta obtener una foto razonablemente buena) y con una buena explicación de lo que le ocurre, a muchos pacientes les podremos orientar adecuadamente. En mi caso, además, todos mis pacientes tienen mi mail profesional, que figura en todos mis informes emitidos en la Clínica. Una vía sencilla, rápida y directa para resolver también algunas dudas y problemas.

Un segundo apunte: muchas de las lesiones más o menos pigmentadas de piel que al profano le pueden parecer “un lunar raro o problemático” e incluso “un posible melanoma” serán lesiones de otra naturaleza y absolutamente benignas, o en el peor de los casos mucho menos peligrosas que un melanoma. Destacando, por su frecuencia, las queratosis seborreicas y los epiteliomas basocelulares, a veces pigmentados. Estas lesiones suelen tener algo de relieve. Cuando están creciendo, suelen hacerlo muy despacio. Pero en ocasiones cambian de forma brusca, porque se irritan, se erosionan y/o se inflaman, y entonces llaman nuestra atención y “nos asustan”. Estas lesiones son tan frecuentes en comparación con el melanoma, que cuando algo así nos ocurra y nos preocupe, por mera estadística, en la inmensa mayoría de las ocasiones no se tratará de un melanoma. En cualquier caso, ante la duda y cuando sea posible, mejor remitir por teledermatología o mail una buena imagen para que un dermatólogo la valore, sin esperar por supuesto la misma precisión diagnóstica que en una consulta presencial. Pero en muchos casos será suficiente para orientar adecuadamente el caso. Y aplicar durante unos días una pomada antibiótica, como Mupirocina o Fucidine. A veces un roce inadvertido o una pequeña erosión genera sobreinfección e inflamación de la lesión, que tratada de esta forma volverá en pocos días a recobrar su aspecto habitual. Si no es así, con mayor motivo, recabar la opinión de un dermatólogo, aunque sea “teleopinión”.

Y un tercer apunte: asumamos que estamos ante un verdadero lunar, que nos parece atípico y/o que ha crecido o ha cambiado. Una pregunta clave en las presentes circunstancias: ¿es plano o elevado? Si es claramente aplanado, vamos bien. La mayoría de los lunares atípicos son aplanados, y la mayoría de los melanomas se originan sobre estos lunares aplanados. Pero en tanto en cuanto se mantienen aplanados, en la remota posibilidad de que alguno ya fuera un melanoma sería de momento un melanoma fino, muy poco profundo, de crecimiento inicial lento y de muy buen pronóstico en esa fase. Y retrasar el diagnóstico definitivo en 2-3 meses, en esa fase, no cambiaría ese buen pronóstico en la inmensa mayoría de los casos.

Una cuestión distinta es si el lunar que nos preocupa está claramente sobreelevado, de forma global o focal. Por una parte, la mayoría de los lunares elevados, frecuentes en la cara y en el tronco (y a menudo confundidos con verrugas) tienen una bajísima capacidad de malignizar. Tranquilidad en principio. Crecen con frecuencia a lo largo de la vida, pero a un ritmo extremadamente lento, así que el paciente los suele recordar tal cual los ve ahora “desde hace muchos años”. El problema aquí es que la forma más peligrosa de melanoma, el melanoma nodular, se encuentra también en el grupo de lesiones sobreelevadas. Pero en este caso suelen ser lesiones de aparición reciente y/o de crecimiento rápido. Aquí sí que es preferible consultar rápido. E insisto: si ahora sólo disponemos de acceso fácil a la teledermatología, empecemos por ahí. El profesional que le atienda valorará si es urgente hacer algo más, o no.
En mi próximo post me extenderé algo más en cómo manejar ahora una lesión cutánea pigmentada de aspecto nodular y aparición muy reciente, o con cambios muy recientes.



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