COVID-19: 10 CLAVES PARA ENTENDER DÓNDE ESTAMOS Y A DÓNDE VAMOS


 

1. En marzo de 2020 la epidemia de la covid-19 impactó contra nosotros pillándonos desprevenidos, desinformados y desprotegidos. Un impacto rápido y global. Cerca de 3 millones de contagiados (según estudios posteriores de seroprevalencia en España). Y en torno a 30.000 muertos (el 1% de los infectados, no olviden esta cifra). El imprescindible, estricto y prolongado confinamiento detuvo la cadena de contagios y permitió doblegar esta primera ola en España. ¿Cuántas vidas salvó ese confinamiento? No nos dejemos engañar. Esa no es la pregunta pertinente. La siguiente, sí. ¿Cuántas vidas se perdieron por tomar esa medida demasiado tarde?

 

2. La segunda ola (y cualquier otra posterior) nos pilla prevenidos, mejor informados y más protegidos. Entonces, ¿por qué hay segunda ola? ¿Y por qué está empezando a ser tan grave entre nosotros? ¿La contagiosidad del virus? ¿O nuestro descuido e irresponsabilidad? ¿O la ineptitud de quienes están gestionando esta pandemia en nuestro país? Un poco de todo. Con un dato objetivo e incontestable: la edad media tanto de los contagiados como de los hospitalizados es de momento muy inferior a la de la primera ola. Extraigan ustedes la única conclusión posible. La lenta dinámica de esta segunda ola es consecuencia directa de la rápida extensión del virus entre los jóvenes, muchos de los cuales no se protegen bien ni protegen a  los que les rodean. Pero la mayoría no enferman, solo contagian. Facilitando la lenta permeación del virus hacia sectores de mayor edad. Y es lenta porque esto sectores de mayor edad se protegen más. Esta permeación tiene sobre todo que ver con reuniones sociales de todo tipo y reuniones interfamiliares, donde son más frecuentes los descuidos. Además, por supuesto, del contagio intrafamiliar, a menudo muy difícil de evitar. La baja edad media de los contagiados ha permitido que nos mantengamos alejados del colapso sanitario a pesar del elevado número de contagios. Pero esa edad media poco a poco va a ir subiendo. Y el equilibrio inestable en que nos movemos entre enfermos graves y recursos sanitarios disponibles para atenderlos puede acabar cayendo del lado no deseado si nos limitamos a describir la situación, y bla bla bla, en vez de a revertirla con la mayor rapidez posible.

 

3. Dejar que los jóvenes se infecten de forma generalizada, incluso promoverlo activamente, ya que la inmensa mayoría no enferman o lo hacen levemente, ¿es opción? En una sociedad como la nuestra, NO. El contagio intrafamiliar llevaría rápidamente a un nuevo colapso sanitario y a multitud de muertos. No lo olviden. La mortalidad entre los jóvenes es bajísima. Pero a partir de los 60 años nos acercamos al 4% y a partir de los 70 años nos situamos en torno al 10%. Globalmente es del 1%. Contagiemos pronto a 30 millones de personas para alcanzar la tan deseada inmunidad de rebaño en nuestro país y alcanzaremos también pronto los 300.000 muertos. Sin comentarios. Y además no sabemos cuánto duraría esa inmunidad. Muy probablemente menos de lo que nos gustaría. SARS-Cov-2 no es un juego para niños y es un reto muy peligroso en manos de iluminados.

 

4. No tenemos ni tendremos a corto-medio plazo ningún tratamiento muy eficaz para reducir la mortalidad generada por las formas graves de la covid-19. En la primera ola murió en torno al 1% de los infectados. En estos días nos movemos en torno a 15.000-20.000 contagiados diarios y en torno a 150-200 muertos diarios: el 1% . Casi nada ha cambiado al respecto. Son datos objetivos. Los médicos sabemos bien que no todos los ensayos clínicos con resultados estadísticamente significativos son además clínicamente relevantes. Muchos comunicadores y muchas autoridades políticas y sanitarias deberían saberlo también, y actuar (y comunicar) en consecuencia.

 

5. No tendremos una vacuna frente al virus SARS-Cov-2 demostradamente eficaz y segura, y disponible para su uso masivo, antes de 12 a 18 meses. Y en realidad nada garantiza todavía que la vayamos a tener. O podría ser más tarde. Me atrevería a decir que en este momento hay más razones para pensar en que la empresa culmine con éxito a que fracase. Pero olvídense de que el éxito esté a la vuelta de las esquina. Y olvídense de que si la tuviéramos antes ello implicara que pudiéramos abandonar las actuales medidas de prevención de contagios de forma inmediata. Transmitir otros mensajes a la población es vender humo. Es favorecer que las medidas de protección se relajen en sectores críticos para la contención o la expansión de la pandemia. Y es favorecer el desánimo y la frustración en pocos meses al ver que no se alcanzan las metas en los plazos anunciados, y que los verdaderos expertos saben que son inalcanzables en esos breves plazos. ¿Recuerdan la frase: “es la economía, estúpido”? Campaña electoral de Bill Clinton, en 1992. Pues ahora lo mismo: ¡es el SARS-Cov-2, estúpido!

 

6. Ni las autoridades, ni la prensa, ni gran parte de la población parecen entender “los tiempos” de esta epidemia entre nosotros. Repasen mi post publicado el 16 de julio pasado. Creo que lo explico con bastante claridad. Pensar que las cosas que hagamos o que dejemos de hacer surtirán efecto en 15 días es simplemente absurdo. Las cosas en esta epidemia concreta no funcionan así. Lo cual no quiere decir que algunas cosas muy bien hechas durante 15 días no puedan ser suficientes para obtener el efecto deseado, aunque tardemos bastante más de 15 días en verlo. Y a la inversa, algunas cosas muy mal hechas entre junio y julio nos están pasando factura…ahora, en octubre. ¿En qué momento piensan nuestros dirigentes políticos que deberíamos empezar a hacer las cosas TODOS muy bien, por convicción u obligación, para estar en Navidades claramente mejor que ahora? No voy a ser yo quien defienda que en Navidades repitamos el desastre de descuido e irresponsabilidad que caracterizó al final de nuestra anterior desescalada. Pero les aseguro que el desastre económico está garantizado si lo mejor que podemos ofrecer a nuestra sociedad es llegar a las próximas Navidades poco más o menos como estamos ahora. Sin colapso sanitario, pero en el filo de la navaja de forma prolongada. El tiempo para que no sea así, simplemente, se nos acaba.

 

7. ¿Se están tomando ya todas las medidas necesarias para controlar y doblegar la segunda ola en nuestro medio? No seamos ingenuos. NO. Y con cifras cercanas a 20.000 contagios diarios y a 200 muertos diarios, ¿a qué esperamos para tomar esas medidas? Medidas parciales y claramente insuficientes, muchas. Ocurrencias, muchísimas. Correcciones sobre la marcha, cada pocos días. Diversidad incomprensible de opciones en territorios con parecida evolución de la epidemia, todos conocemos muchos ejemplos. Y muchos asistimos atónitos a todo ello. Se nos recomienda que hagamos una cosa (estando la salud y la vida de muchas personas pendiente de ello) pero la normativa vigente permite que hagamos la contraria. ¿En qué quedamos? ¡Con cerca de 200 muertos diarios! La economía, ¿verdad? Acabo como en el punto 5: ¡es el SARS-Cov-2, estúpido!

 

8. La falta de liderazgo sanitario en la gestión de esta crisis en España es muy evidente y las consecuencias son ampliamente reconocidas en el exterior de España por observadores razonablemente imparciales. Lean el Editorial que nos dedica la prestigiosa revista The Lancet Public Health y que ya citaba en mi anterior post. España, la tormenta previsible…y la tormenta perfecta. El pseudoliderazgo sanitario en España durante esta profunda crisis sanitaria ha estado representado por una persona que ha incurrido en clamorosos errores cuando ha efectuado determinadas recomendaciones concretas y relevantes para la evolución de la epidemia en nuestro país. Quizás como consecuencia de ello, o quizás porque no da para más, sus intervenciones a lo largo de los últimos meses han estado siempre repletas de vaguedades, imprecisiones, dudas, cavilaciones, especulaciones, contradicciones, rectificaciones, datos inconsistentes…¿En qué punto exacto de la epidemia estamos? ¿Qué errores evitables se cometieron en la primera ola y tras su resolución, y no deben volver a cometerse? ¿Cuál es el plan? ¿Cuáles son los criterios objetivos por los que se va a regir el plan? ¿Cuáles son y cuáles van a ser nuestras reglas del juego para enfrentarnos a partir de ahora con esta crisis, con esta segunda ola que se tardó tantas semanas en reconocer como tal? ¿En qué expertos de reconocido prestigio van a apoyarse las decisiones probablemente difíciles que habrá que tomar en las próximas semanas? ¿Vamos a lograr tener un verdadero liderazgo sanitario al mando de la gestión de esta crisis que impulse que las medidas a tomar se decidan por criterios estrictamente epidemiológicos y sanitarios, y no políticos? Al menos, mientras sigamos en el grupo de cabeza de contagiados, hospitalizados y muertos (datos objetivos)…¿debe la batalla política ser la referencia para la toma de nuestras decisiones al respecto? ¿Debemos de seguir en manos de los expertos en comunicación, en imagen y en marketing que asesoran a nuestros políticos? Salimos más fuertes, ¿verdad? ¿Qué sabía de coronavirus quien tuvo esa ocurrencia? Y tantas otras…Y creando escuela…Bla bla bla.

 

9. Se ha fallado dramáticamente en la comunicación, pedagogía y capacidad de persuasión hacia la población más joven y con mayor tendencia a protegerse menos frente al virus y a no proteger a quienes les rodean. No se trata de demonizar a nadie, ni haciéndolo conseguiremos gran cosa. Pero la diferencia en la edad media de los contagiados en la primera ola y en esta segunda ola es un dato objetivo. Como es un dato objetivo quiénes son los protagonistas mayoritarios de los botellones y fiestas clandestinas o ilegales en las últimas semanas.  Además de fallar en la pedagogía se ha fallado en la exposición clara de las reglas del juego (si es que las hay). Creo que mucha gente joven tiene una sensación individual de impunidad (no habrá sanciones relevantes si incumplo las normas) y también colectiva (no van a atreverse a decretar un nuevo confinamiento domiciliario por muy mal que evolucione la crisis). Cuando ese confinamiento domiciliario y breve llegue, que creo que llegará si aspiramos a doblegar con mucha rapidez la segunda ola, en vez de convertirla en una insoportable y prolongada pesadilla sanitaria y económica, ¿por qué no se aprovecha para hacer la pedagogía sanitaria y social que no se hizo en abril, en vez de programar en televisión divertidas comedias al respecto en línea con lo que uno esperaría de un “comité de expertos” en…anestesia social?

 

10. ¿Este virus es de verdad tan contagioso? Sin protección ninguna, SÍ. Con la protección adecuada, NO. Mascarilla, limpieza, distancia…y, especialmente en invierno, muy buena ventilación y/o filtrado y purificación del aire, ya que nos vamos a mover más y por más tiempo en espacios habitualmente cerrados. Esto será especialmente importante en aquellos locales cerrados en los que además parte del tiempo debamos o podamos estar sin mascarilla. En mi último post, publicado el pasado 19 de octubre, me detuve en señalar ámbitos donde las cosas se están haciendo razonablemente bien, limitando mucho los contagios, y ámbitos donde esto puede ser en otoño e invierno particularmente difícil. Lo que puede exigir tanto acciones verdaderamente innovadoras para los negocios que lo admitan y logren reinventarse mientras dure la fase más problemática de esta epidemia, como un plan realista y no demagógico de verdadero sostén y rescate económico para aquellos negocios que temporalmente deban cerrar o minimizar su actividad mientras su funcionamiento normal sea difícilmente compatible con el control de las peores fases de la epidemia en nuestro medio (es decir: en este preciso momento). En estas decisiones es donde ahora los políticos y los economistas con verdadero talento deben lucirse. Sin olvidar que no hay opciones realistas de recuperación de una economía tan dependiente de la imagen que proyectamos hacia el exterior como la nuestra si no controlamos razonablemente bien la epidemia entre nosotros. YA!! Más eslóganes fuera de la realidad, NO, gracias. ¡Cifras que hablen por sí solas! ¡Y que hablen bien de nosotros! Y entonces, sí. Los expertos en marketing, a trabajar!!

 

Llevo tiempo diciéndolo y no lo hago. Pero esta vez, sí. En mucho tiempo no volveré a escribir sobre covid-19 en este blog. Todo lo que quería y podía decir al respecto ya está dicho.

 

 

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