COVID-19: LAS INTERESANTES LECCIONES DE MADRID

 


¿Sorprendidos por lo que está pasando en Madrid? Yo sí. Positivamente. Por eso escribo este nuevo post sobre covid-19, pocos días después de decir que ya no escribiría sobre covid-19 en este blog en mucho tiempo.

 

Empecemos. Expondré algunos puntos importantes para entender a día de hoy cuál es la mejor forma de encarar esta crisis sanitaria en nuestro medio, en los que vengo insistiendo desde que empecé a publicar sobre covid-19 en este blog, el 29 de abril pasado. En aquella fecha sobre mascarillas. Cuando aún había pocas. Cuando aún no eran obligatorias. Cuando aún algunos “expertos sanitarios” desaconsejaban su uso. Al menos, la Comunidad de Madrid (CAM) decidió poner a disposición de cada madrileño en su momento varias mascarillas KN95 de forma absolutamente gratuita (creo recordar que fueron 4 entregas, la primera a partir del 12 de mayo). Segundo gran acierto en esta crisis de la CAM. Porque el primero fue IFEMA. Una respuesta brillante, rápida y necesariamente reactiva desde la CAM provocada por la ¿incomprensible? tardanza de otras autoridades y otros ¿expertos? en tomar medidas drásticas a primeros de marzo ante lo que veíamos que ya pasaba en Italia, exactamente con 15 días de antelación a lo que acabó pasando en España. Sin comentarios. Voy con los puntos que, una vez más, quiero destacar:

 

1. La tríada mascarilla-limpieza-distancia es la CLAVE para el control de la pandemia entre nosotros. Añadan ahora la mejor ventilación posible en espacios cerrados, especialmente si se van a juntar muchas personas en ellos y además parte de la gente y parte del tiempo van a estar sin mascarilla (por ejemplo, comiendo). Recuerdo cuando este verano era fácil encontrar vídeos en YouTube que mostraban escenas de algún país europeo donde casi nadie llevaba mascarilla, criticando obviamente la obligatoriedad (a menudo incumplida) de llevarla en España…y ahora en ese país han llegado a superar los 40.000 contagios diarios…Una vez más, sin comentarios.

 

2. Si TODOS hacemos las cosas básicas bien es MUY FÁCIL minimizar el número de contagios. Ejemplos en la CAM: colegios y transportes públicos como el metro. En este último caso ya he mencionado en algún post previo que casi tan importante como el hecho de que todos viajen con mascarilla es que la mayoría viaja además en silencio. Aquí no hay magia: emites a tu alrededor gotículas de saliva y aerosoles o no los emites. Si apenas los emites y fueras un portador asintomático, nadie se contagia. O nadie te contagia, si el portador es quien viaja cerca de ti. Sin más.

 

3. Si ALGUNOS no hacen las cosas básicas bien, es MUY DIFÍCIL evitar la dispersión del virus entre nosotros, y será imposible no sólo salvar muchas vidas sino permitir una tibia recuperación de nuestra maltrecha economía, en meses, o en años. El pasado viernes 6 de noviembre, hacia las 20:30 horas, cuando volvía en mi coche por mi ruta habitual hacia la autovía A6 pasé por una calle madrileña donde abundan las terrazas. Con más de 20.000 contagios diarios declarados y más de 200 muertos diarios en España en esta semana, y ya con muchos negocios quebrados, como todos sabemos, el espectáculo que vi era simplemente indignante: grupos de jóvenes sentados o de pie, sin distancia social ninguna y sin mascarillas. ¿Era representativo de lo que hace la mayoría de la juventud madrileña en estos días? Espero que no. Pero que esto lo hagan “algunos jóvenes en algunos momentos” de su devenir diario es suficiente como para garantizar muchos más muertos en las próximas semanas. Entre personas de mayor edad que acaban contactando con esos jóvenes, entre los que es fácil que ahora haya algún portador asintomático, o con los contactos de los contactos…Y no todo son “los jóvenes”. Hoy cuando empiezo a escribir este post (domingo 8 de noviembre) he estado comiendo en un restaurante con terraza al aire libre. Jóvenes, adultos y ancianos entre los comensales. Distancia social, más bien poca. Mascarillas mientras no se come ni se bebe, mientras sólo se habla (y se emiten aerosoles): casi nadie. ¡Vivan los aerosoles! Con más de 20.000 contagiados y más de 200 muertos diarios por Covid-19 en nuestro país en este momento. Sin comentarios. Y no digo que no haya que ir a estos sitios. ¡Yo voy! Pero hay que ir con otra actitud, mucho más cuidadosa y responsable hacia todos los que nos rodean. Cierto que en lugares abiertos el riesgo de contagio es bajo, pero no es cero, no olviden que esta segunda ola se ha gestado en España durante el verano, haciendo casi toda nuestra vida social en espacios abiertos. El invierno, obviamente, nos lo va a poner mucho más difícil, excepto si reducimos antes y de forma drástica la circulación del virus entre nosotros.

 

4. El control adecuado de esta epidemia exige ser muy PROACTIVOS, no REACTIVOS, por las peculiaridades de la transmisión de este virus, donde los infectados asintomáticos juegan un papel estelar. Y entonces, ¿no vamos a ser proactivos por no dañar a la economía? Perfecto. Seamos entonces reactivos. Lo que estamos haciendo de hecho en casi todas partes, a través de una cadena patética, tardía y lenta de normas cada vez más restrictivas (aunque casi siempre parcialmente restrictivas) mientras no paran de aumentar los contagios y los muertos, en una estrategia que un “grupo de gente” con  notable sentido del humor ¿negro? llamó hace algunos meses “plan de respuesta temprana”.  ¿Debemos asumir en España más de 200 muertos diarios por covid-19 como algo normal? ¿Es esto la “nueva normalidad”? Actuando tardía y reactivamente de forma sistemática el daño económico acabará siendo el mismo, si no mayor, la crisis acabará siendo más profunda y duradera, y las muertes potencialmente evitables que no se habrán evitado se contarán por miles. ¡Es el SARS-Cov-2, estúpido!

 

5. A corto plazo, ni tratamientos antivirales que reduzcan la mortalidad en los casos graves de la covid-19 ni vacunas para uso masivo con eficacia y seguridad contrastadas. Hubo un tiempo en que de la inmunoterapia del cáncer se decía: “es el tratamiento del futuro y siempre lo será”. Porque nunca se materializaba. Afortunadamente hoy es un tratamiento del presente, pero ha llegado mucho después de lo que esperábamos, y su eficacia es aún limitada. Pues con la vacuna frente a la covid-19 probablemente pasará lo mismo: “es la medida preventiva del futuro y siempre lo será”…o no. Hasta que la tengamos disponible entre nosotros. Imposible en pocos meses. Muy difícil antes de un año. No seamos ingenuos. No soñemos (o deliremos) despiertos. No nos dejemos engañar. Que no nos tomen por tontos. Y actuemos en consecuencia. No bajemos la guardia, ni ahora, ni en el próximo invierno, ni en la próxima primavera. Seguiremos luchando solos frente a este virus. La responsabilidad y el cuidado de cada uno seguirá siendo la mejor “vacuna” para los que nos rodean.

 

6. Los “tiempos” de esta epidemia casi nunca son bien entendidos. Fundamentalmente por dos factores: 1) los contagios intrafamiliares, que hacen que tarden mucho en observarse los resultados de las medidas más drásticas y tardías que se toman cuando la dispersión del virus es ya muy elevada entre nosotros, pero que no evitan la transmisión entre convivientes; y 2) el tiempo de estancia en UCI de los pacientes más graves, altamente impredecible y a veces prolongado, que hace que si las medidas más drásticas sólo se toman cuando las UCIs estén colapsadas necesitaremos entonces mucho más de 2 semanas para ver cómo cede su colapso y cómo baja el número de muertos, perjudicando además  y durante más tiempo a la atención de muchos otros procesos médicos potencialmente muy graves y ajenos a la covid-19.

 

Así las cosas, nos podemos preguntar: ¿cuáles son las lecciones de Madrid? Madrid evolucionó mal a lo largo del verano, como muchas otras zonas de España, en relación con el número de contagios. Y Madrid evolucionó particularmente mal a lo largo de septiembre. Primera lección: se falló en el rastreo de contactos durante el verano, permitiendo que el virus se extendiera ampliamente entre nosotros en base sobre todo a una población joven, poco cuidadosa, a veces claramente irresponsable, y de bajo riesgo para enfermar con gravedad. Pero de alto riesgo para llevar el virus a sus familiares y convivientes menos jóvenes. No creo que a estas alturas ninguna autoridad sanitaria dude de la necesidad de optimizar los sistemas de rastreo de contactos así como el diagnóstico precoz de contagiados, para aislarlos. No dudo que esto la CAM ya lo está haciendo. Nos va a ayudar mucho para doblegar esta segunda ola y nos ayudará aún más a prevenir la tercera.  Además,  los nuevos tests diagnósticos de detección de antígeno, más rápidos, más cómodos y más económicos van a facilitar mucho esta tarea en el futuro, si se selecciona bien el contexto clínico y epidemiológico en el que deben aplicarse. La evolución de la segunda ola en la CAM a lo largo de las últimas semanas sugiere que estos tests se están empleando adecuadamente en la CAM, además de reflejar un trabajo titánico en Atención Primaria, que todos debemos reconocer.

 

Segunda lección: muchos creímos que esta segunda ola, coincidiendo con el regreso de vacaciones y la reapertura de colegios, tendría un curso muy problemático y en pocas semanas podría colapsar la sanidad madrileña, pidiendo por ello medidas drásticas como cerrar de nuevo colegios e incluso confinamiento domiciliario a finales de septiembre. Sin embargo, las autoridades madrileñas pensaron que no iba a ser así. Y no ha sido así. La sanidad madrileña no ha colapsado, y la segunda ola ha entrado a lo largo de octubre en una fase de estabilización incluso con tendencia decreciente. Las autoridades sanitarias madrileñas acertaron. Lo que simplemente no puede decirse de otras autoridades sanitarias en nuestro país.

 

¿Acertaron las autoridades madrileñas en su pronóstico? ¿Acertaron en las medidas tomadas? ¿Lo han hecho en ambas cosas? Partamos de una cuestión difícilmente rebatible: la interrelación sanidad-economía hace muy difícil la toma de decisiones en esta crisis, y acertar siempre es imposible, aunque acertar con frecuencia es deseable, y no todos pueden presumir de ello en España, ya desde febrero de 2020. También es verdad que sólo pueden equivocarse aquellos a quienes en este momento toca tomar decisiones. Algunas muy difíciles de tomar. Comprensión hacia ellos. Dicho esto, mientras en la mayor parte de España la evolución de la pandemia ha sido nefasta a lo largo del mes de octubre y principios de noviembre, en la CAM está siendo claramente positiva, dentro de la gravedad de la situación. Mis opiniones al respecto:

 

1. La CAM ha acertado en sus pronósticos (lo que habla muy bien de sus epidemiólogos y del equipo sanitario que gestiona esta crisis) y en su propuesta de tomar medidas geográficamente selectivas vinculadas a la incidencia acumulada en diferentes Zonas Básicas de Salud. Recuerden lo que yo decía en mis posts a lo largo de octubre, particularmente en el publicado el 19 de octubre, donde establecía una analogía entre las medidas frente a la covid-19 y la cirugía de Mohs para el cáncer de piel: “hacer lo que se debe hacer, cuando se debe hacer y hasta donde se debe hacer”. La toma de medidas geográficamente selectivas vinculadas a un indicador objetivo tiene la ventaja de dañar potencialmente menos a la economía a la vez que corresponsabiliza de su propio futuro a corto plazo a la población de los sectores más afectados. El mensaje implícito (con esa intención, o sin ella) de estas medidas selectivas es muy claro: si mucha más gente hace a partir de ahora las cosas casi siempre bien (mascarilla-limpieza-distancia-ventilación) en donde hasta entonces no se haya hecho, más fácil será abandonar las cifras críticas de contagios y salir de las restricciones, o más fácil será evitar llegar a ellas. Y somos cada uno de nosotros los que tenemos que hacerlo bien. Ningún político va a venir a ponerte la mascarilla cuando debes llevarla puesta y tú no la llevas.

 

2. Dudo mucho, sin embargo, que las medidas tomadas por la CAM (al igual que las tomadas por el Gobierno central en su momento perimetrando de forma no selectiva a toda la CAM) hayan valido directamente para algo. Es el hecho de tomar medidas, y no las medidas en sí, lo que ha hecho que la gente cumpla más y mejor con las recomendaciones más básicas y ajenas a las nuevas normativas: mascarilla-limpieza-distancia-ventilación. Esto es lo que a estas alturas evita los contagios. No creo que valga de mucho tener que encerrarse en casa a las 12 de la noche, o a la hora que sea, si durante el resto del día no actúas con cuidado y proteges a los que te rodean con responsabilidad (es decir: con tu mascarilla y guardando distancia).  Por otra parte, ningún madrileño necesita irse, por ejemplo, a Segovia, para contagiarse. Desafortunadamente a estas  alturas, tampoco ningún segoviano necesita venir a Madrid para hacerlo. Circula ya de nuevo demasiado coronavirus por toda España. Nos contagiamos en nuestro propio entorno social, familiar y/o laboral. Con perimetración y restricción de la movilidad más o menos selectiva o sin ella. Lo que necesitamos, en cualquier punto de nuestro país, es hacer las cosas bien, muy especialmente en las reuniones sociales y familiares de cualquier naturaleza, que es donde más nos relajamos y más se falla. Si en la CAM se ha logrado estabilizar la segunda ola, con tendencia decreciente (aunque en equilibrio aún muy inestable, no seamos ingenuos) es porque los madrileños han hecho las cosas mucho mejor en estas últimas semanas. Y el empeño de las autoridades madrileñas en actuar de forma selectiva ha contribuido en mi opinión a que la población se responsabilice más al respecto, mientras se intenta minimizar el impacto económico de algunas de las medidas que se van tomando (y que con incidencias acumuladas quincenales claramente superiores a 500 casos por 100.000 habitantes inevitablemente ha habido que tomar en algunas zonas). Lamentablemente, y lo he defendido en post previos, algunas actividades de alto riesgo de contagio deben mantenerse temporalmente restringidas o clausuradas.

 

3. ¿Estamos abocados a un nuevo confinamiento domiciliario o podremos evitarlo, tanto en la CAM como en el resto de España? Lo que Madrid nos está enseñando es que haciendo las cosas entre todos muy bien y actuando de forma selectiva y limitada es posible estabilizar la curva y alejar el riesgo de colapso sanitario sin necesidad de un duro confinamiento domiciliario. Pero estabilizar la curva en torno a cifras de incidencia acumulada bisemanal de 300-400 casos por 100.000 habitantes es aún muy peligroso. Lo es sanitariamente, porque las UCIs, aunque despacio, pueden avanzar hacia el colapso. Lo es humanamente, porque esto puede fácilmente implicar en torno a 30 muertos diarios en la CAM (y 250 en toda España) durante no sabemos bien cuánto tiempo más. Y lo es económicamente, porque buena parte de nuestra economía no remontará si se mantienen esas cifras diarias de contagios y muertos, y mucho menos si en algún momento empeoran. Con el miedo consiguiente en buena parte de la población y la restricción de la demanda hacia muchos sectores esenciales para que nuestra economía empiece a respirar aliviada. Por eso personalmente pienso que ahora mismo la mejor opción, tanto sanitaria como económicamente hablando, sería un confinamiento domiciliario breve (2 semanas) y estricto, para acercarnos en muy poco tiempo a esas cifras “asumibles” de 25 casos de incidencia acumulada por 100.000 habitantes cada dos semanas y mantenernos luego de forma estable por debajo de ellas (dicho sea de paso, el efecto no se vería aún al concluir esas dos semanas, tardaríamos algo más de tiempo en verlo, pero lo acabaríamos viendo con seguridad, y pronto). A nadie se le escapa, por otra parte, lo importante que sería entrar en el mes de diciembre en España rondando esas cifras, desde un punto de vista no sólo sanitario sino estrictamente económico. Tengámoslo todos claro, creyentes, agnósticos y ateos: ¡milagros, en Lourdes! Y para diciembre nos quedan tan sólo 3 semanas. Y 3 más para entrar en la Navidad. Habrá muchas actividades planteables para entonces y razonablemente seguras (si seguimos actuando con cuidado y responsabilidad) con incidencias acumuladas por debajo de 25 que serán simplemente implanteables con incidencias acumuladas superiores a 200. 

 

En mi opinión, las autoridades políticas y sanitarias de Madrid, que cuentan en este momento con resultados objetivamente positivos que avalan su estrategia, tienen aún la oportunidad de liderar una opción de reducción rápida de la segunda ola con medidas drásticas y breves, o bien la opción de apostar por una reducción lenta con medidas menos drásticas y de menor impacto económico aparente en el corto plazo, aunque yo no tengo claro que esta sea la mejor opción económica en el medio plazo…y en el medio plazo ahora, como indicaba antes, está la Navidad. Con todo, mientras se mantenga la actual tendencia positiva en la CAM, habrá motivos para felicitar a las autoridades madrileñas por ello, pero sobre todo, a los propios madrileños, porque si la epidemia evoluciona bien entre nosotros es básicamente la consecuencia de nuestro mayor nivel de cuidado y responsabilidad, evitando contagios y reduciendo la carga viral circulante en Madrid.

 


 www.clinicadermatologicainternacional.com

Comentarios

Entradas populares